Mes: noviembre 2008

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Rebecca Dautremer

29 noviembre, 2008 | Artistas femeninas, Libros | 1 comentario


Portada del libro Princesas, 2004


Ilustración de Cyrano de Bergerac, 2005

A veces la niña que hay dentro de mí se despierta, se revela y se hace oír en los lugares más insospechados, cuando menos me lo espero, cuando ya casi me he olvidado de que existe.

A veces, como ayer. Estábamos a punto de marcharnos de la librería cuando me llamó la atención la preciosa y llamativa portada de un libro, de color escarlata. Se trataba de un cuento infantil con un maravilloso título: «Princesas olvidadas o desconocidas» y con unas ilustraciones bellísimas e increiblemente elegantes. Casi sin darme cuenta lo sostuve entre mis manos, lo abrí, pasé las primeras páginas y…me fascinó. El libro es simplemente una delicia. Sus páginas nos hablan de pequeñas princesas «diferentes»: Blandina, Doremí, Caprichosa, Katapum, Plisplás Noloverasmás, Amnesia, Locuacilla de Babel…cada una de ella con una historia mágica y entrañable.

Pero lo mejor, sin duda, lo que me encandiló e hizo que me quedara prendida de él fueron las magníficas ilustraciones de Rebecca Dautremer. Rebecca tiene un estilo muy particular. Posee un exquisito dominio del color que usa creando grandes contrastes. Pero sobre todo cada trazo, cada pequeña línea destila ternura, sensibilidad y delicadeza al mismo tiempo que una extraña fuerza y una sorprendente nostalgia.

El Arte no está sólo encerrado en los grandes museos y al alcance de unos pocos coleccionistas. A veces se encuentra también en pequeños objetos cotidianos como un cuento para niños de forma que también ellos puedan disfrutar de él aunque aún no sean capaces de entender qué es exactamente. Si tenéis una pequeña princesa en casa y buscáis un bonito regalo para la Navidad le ecantará Princesas. En realidad es un libro perfecto para todas las princesas del mundo, incluso para las que ya estamos algo creciditas…Yo, al menos, ya se lo he encargado a los Reyes Magos…

Información proporcionada por el Blog de Ana Trigo (www.anatrigo.es)

La Puerta Este del Baptisterio de Florencia

16 noviembre, 2008 | Esculturas | 3 comentarios


GHIBERTI, Lorenzo
La historia de José, 1425-52
Bronce dorado, 79 x 79 cm
Museo dell’Opera del Duomo. Florencia

Personalmente creo que es una de las obras más hermosas que ha creado jamás el ser humano. Me enamoré de ella a pesar de la mala calidad de la diapositiva en una clase de Historia del Arte en COU cuando yo tenía 17 años. En aquel momento me prometí a mí misma que algún día iría a Florencia para poder contemplarla.

Los diez paneles que guardan la Puerta Este del Baptisterio de Florencia son simplemente bellísimos. Ghiberti trabajó en ellos durante 27 años de su vida. Cada panel representa distintos momentos de pasajes bíblicos del Antiguo Testamento. Para conseguir el efecto de perspectiva aplicó la técnica del rilievo schiacciato o relieve aplanado inventada por Donatello en la que utiliza distintos grados de relieve, desde la línea a la escultura casi de bulto redondo. Ghiberti demuestra un profundo conocimiento del modelado del bronce, y un magnífico sentido de la composición.

Este panel representa «La historia de José», que según Vasari en su obra Vidas de los mejores pintores, escultores y arquitectos, fue el más difícil de realizar para Guiberti. También es uno de los más hermosos.

Creo que siempre recordaré la emoción que sentí cuando vi los paneles originales en el Museo del Duomo de Florencia (los que se encuentran actualmente en el baptisterio son una muy buena copia). Eran tan hermosos que no podía apartar la vista de ellos, de hecho no sabía a cual mirar porque cada nuevo panel me parecía aún más espectacular que el anterior. Me sorprendí a mí misma recordando aquella clase de Historia del Arte en COU. Habían pasado los años, pero había cumplido mi promesa. Y además tenía a una persona maravillosa, mi marido Antonio, compartiendo aquel instante mágico conmigo. Estaba tan emocionada que apenas podía explicarle qué y por qué eran tan especiales aquellos maravillosos relieves renacentistas.

Cuenta la leyenda que cuando el gran Miguel Ángel contempló la puerta por primera vez cayó de rodillas emocionado y exclamó «Verdaderamente éstas son las puertas del Paraíso». Igual de hermosa debe ser la puerta que guarda las promesas que nos hacemos a nosotros mismos y los sueños que aún nos quedan por cumplir.


La Puerta del Paraíso

Información proporcionada por el Blog de Ana Trigo (www.anatrigo.es)

El desafío de las damas

13 noviembre, 2008 | Libros | No hay comentarios

Anoche me terminé mi último libro El desafío de las damas. La verdad sobre la muerte del Condeduque de Olivares de Almudena de Arteaga.

En el Madrid de Felipe IV seis mujeres de muy diferente origen y condición social se unen con un único fin: Conseguir la caída del poderoso y omnipresente valido del rey, Gaspar de Guzmán, Condeduque de Olivares. Cada una de ellas tiene una poderosa razón y todas coinciden en una fuerte determinación que las ayudará a idear meticulosamente la trama de su conjura y a mantenerse firmes en la ejecución de sus planes.

Almudena de Arteaga (descendiente de la Duquesa del Infantado, una de las protagonistas del libro) describe magníficamente un mundo gobernado por hombres, donde las mujeres dan a luz solas, solas pasan los momentos más duros de sus vidas y solas son relegadas a ingresar en un convento o a vivir de la caridad si pierden a su marido o son abandonadas. Pero es en este mundo de hombres donde las protagonistas del libro deciden tomar las riendas de su destino e intervenir decisivamente desde la sombra en unos acontecimientos que marcarán para siempre la Historia de España.


Diego Velázquez da Silva
Retrato ecuestre de Isabel de Borbón . 1634-35
Óleo sobre lienzo, 301×314 cm
Museo del Prado. Madrid

En este espléndido retrato Velázquez inmortaliza a Isabel de Borbón, hija de Enrique IV de Francia y de María de Médici y primera esposa de Felipe IV con quien contrajo matrimonio en 1615. Es también un personaje clave en El desafío de las damas .

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Paisaje invernal

12 noviembre, 2008 | Autores, Pinturas | 2 comentarios

Hoy he ido a dar un paseo al centro (me he comprado una preciosa agenda para el año que viene) y he visto que en la Plaza Nueva estaban montando los puestos para el mercadillo navideño. Me ha alegrado mucho porque eso significa que ya queda muy poquito para la Navidad…y yo me muero de ganas de montar el belén, ver las calles adornadas con las luces, comprar los regalos…porque por si no os habíais percatado hasta ahora…¡Me encanta la Navidad! 🙂

Y como ya hace un frío acorde con la época del año voy a colgar este magnífico paisaje invernal de Pieter Brueghel El Viejo.


Paisaje de invierno con patinadores y trampa de pájaros. 1565
Óleo sobre papel 37 x 55,5 cm
Musées Royaux des Beaux-Arts, Bruselas

Al contemplar esta obra un observador contemporáneo verá un hermoso paisaje y unos campesinos que se divierten sobre el río helado. A simple vista el tema no parece tener mayores pretensiones. Sin embargo un observador culto de la época de Brueghel no tardaría en dar al lienzo una interpretación muy diferente.

En el S.XVI estaba muy extendida la identificación del campesino con el hombre devoto que a lo largo de su camino (la vida) debe afanarse en evitar los obstáculos (las tentaciones) para que alcanzar la salvación y que así el Diablo no se apodere de su alma. El alma se identificaba a menudo con un pájaro. Si miramos atentamente el lado derecho del cuadro (es difícil de apreciar, podéis hacer click en la imagen para ampliar) veremos una trampa para pájaros que puede, por lo tanto, asimilarse a las dificultades que el Diablo pone en el camino para adueñarse de las almas de los hombres. Por otra parte, los patinadores representan en la época de Brueghel la naturaleza incierta de la vida humana.

A veces las obras de arte ocultan, tras una temática aparentemente sencilla, una interpretación mucho más profunda e interesante. A veces, si volvemos a mirar más detenidamente, podemos descrifrar el mensaje que esconden, o al menos intentarlo…

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Caspar David Friedrich

11 noviembre, 2008 | Autores, Pinturas | 3 comentarios


Friedrich, Caspar David
A bordo del velero. Hacia 1819
Óleo sobre lienzo. 71×56 cm
Museo Hermitage. San Petersburgo.

Caspar David Friedrich es sin duda uno de los grandes maestros universales del paisaje y uno de los máximos exponentes del Romanticismo Alemán. En sus años de estudio conoció a los grandes pensadores que influirían en el desarrollo del Romanticismo en Europa como Novalis y Herder. Junto a ellos interiorizaría los ideales políticos y estéticos que más tarde reflejaría en su pintura. Sus obras son la pura expresión del Romanticismo. El paisaje, cargado de un fuerte simbolismo, es en casi todos sus cuadros el gran protagonista. La naturaleza se muestra en todo su esplendor, poderosa, sobrecogedora y misteriosa representando las emociones y los sentimientos que habitan dentro del alma del ser humano tal y como las percibía el pensador romántico, siempre crítico con las ideas ilustradas y atento al mundo pasional.

De Friedrich sabemos que fue un hombre de una exquisita sensibilidad, aunque taciturno y melancólico. Sin embargo su matrimonio a los 44 años con su esposa Caroline, lo colmó de una gran e inesperada felicidad. Como tributo a su preciada compañía Friedrich la retrató en numerosas obras, como en esta. Caroline es la mujer que aparece representada y el artista se representa a sí mismo en la figura masculina.

En «A bordo del velero» Friedrich acomete una atrevida composición. La perspectiva utilizada sitúa al espectador «dentro» de la embarcación de forma que su mirada se dirige instintivamente hacia la proa del velero y más allá, a la ciudad situada en el horizonte que parece emerger de entre la niebla. Como en la mayoría de sus cuadros los personajes aparecen de espaldas al espectador contemplando el hermoso paisaje. El pintor coge con firmeza la mano de su mujer mientras el velero avanza lentamente, en un mar en calma en un ambiente tranquilo y sereno. Casi parece que podemos oir el suave sonido del viento que infla las velas y el leve avance de la embarcación a través las olas.

Probablemente el artista está haciendo referencia al «barco de la vida», motivo de gran tradición en la cultura occidental, asimilando la vida a un viaje entre este mundo y el próximo. Es así como Friedrich se retrata junto a Caroline, asiendo su mano y contemplando juntos el bello horizonte en un deseo de compartir su vida con ella para siempre.

Es por esto que dedico humildemente este artículo a Alberto y Cristina, dos excelentes amigos y mejores personas, con quienes hemos tenido la suerte de compartir momentos muy especiales. Dentro de muy poquitos días se embarcarán en la fascinante aventura que supone el matrimonio. Desde aquí Antonio y yo os deseamos toda la felicidad del mundo y os brindamos todo nuestro cariño.

¡Nos vemos el sábado!

Información proporcionada por el Blog de Ana Trigo (www.anatrigo.es)