5 razones para no vender obras de arte, antigüedades ni coleccionables en Internet

Existen numerosas razones para no vender obras de arte, antigüedades ni objetos valiosos en Internet, incluyendo coleccionables, monedas o joyas. Nos referiremos a la venta en plataformas que actúan de intermediarias entre el comprador y el vendedor  que no vamos a citar aquí, pero que ya conocemos sobradamente. En ningún caso nos referimos a casas de subastas, galerías o artistas que cuentan con sus propias tiendas online.

Veamos cinco de estas razones, una a una.

1. Estás pagando más comisión que otros vendedores

Las plataformas intermediarias que tienen formato de subasta online cobran una comisión estándar al vendedor, que es la que suelen anunciar públicamente en la plataforma. Esta comisión suele estar entre un 9% y un 12% según cada plataforma. Pues bien, si como vendedor habitual estás pagando esta comisión estándar, debes saber que estás pagando mucho más que otros vendedores. Aproximadamente el 70% de los vendedores habituales han negociado una comisión con la plataforma online y gozan de una comisión con ventaja que va de un 0% (sí, has leído bien, muchos vendedores no pagan absolutamente nada por vender) al 8%.

Es decir, como norma general, si tu comisión de vendedor está por encima de este 8% plantéatelo seriamente porque estás en desventaja con otros competidores que ofrecen sus obras junto a las tuyas, pero que tienen mejores condiciones que tú. Si bien es cierto que algunos de estos vendedores aportan un volumen de piezas medio-alto  y por esto reciben esta bonificación especial, la mayoría simplemente jugó bien sus cartas desde un principio y ha mantenido sus privilegios aunque no se justifiquen con sus cifras de ventas.

2. Estás perdiendo dinero

Esta plataformas viven de cobrar comisiones por la venta de los objetos, es decir, si una venta no se realiza no cobran nada. De ahí que todo su énfasis se focaliza en conseguir la venta a toda costa. Para ello, obligan a los vendedores a vender a precios muy por debajo de los precios que se encuentran en el mercado tradicional. De esta forma pueden cargar con la comisión de compra al comprador, consiguiendo así dos comisiones: la del vendedor y la del comprador.

Este motivo, junto con el primero, son para mí un absoluto “no – go” para la venta online en plataformas. No sólo estás perdiendo dinero con la venta de cada objeto que podrías vender mejor por tu cuenta, si no que además, estás en desventaja con otros vendedores que tienen una comisión más baja que tú o que incluso no pagan comisión en absoluto.

3. Estás quemando tus piezas

Cada vez que ofreces una pieza a un precio determinado y no se vende, dejas un rastro en Internet fácilmente rastreable por cualquiera. La próxima vez que la saques a la venta, estas mismas plataformas te exigirán que le bajes el precio. Si sumas este motivo a los dos  anteriores te saldrá una bonita cantidad de dinero que estás tirando a la basura.

Además, si intentas ofrecer esta misma obra por otro canal, por ejemplo, tu propia página web, el posible comprador la encontrará fácilmente (basta con una sencilla búsqueda en Google) al precio anterior y no estará dispuesto a pagar más de esa cifra. Es decir, habrás quemado la pieza. Si sólo es una, no hay demasiado problema, pero si son más estás poniendo en riesgo tu negocio.

4. Estás perdiendo clientes

Si tus clientes habituales descubren que vendes en estas plataformas pronto comenzarán a comprar tus objetos exclusivamente a través de ellas, ya que los precios a los que te obligarán a vender serán más bajos que los que ofreces por tu propio canal (ya sea tu tienda, galería o propia página web).

Para contrarrestar este efecto, muchos vendedores aprovechan las ventas a través de las plataformas para añadir en el paquete un mensaje a los compradores “invitándoles” a visitar su tienda y a contactar con ellos directamente saltándose a la plataforma intermediaria en próximas ventas. Se trata de un truco muy extendido que todos los vendedores habituales conocen, pero que no está permitido por las plataformas, obviamente.

5. Estás bajando los precios de tu propio mercado

Cada vez que un comprador visita estas plataformas y ve las estimaciones de los objetos tan bajas, está “aprendiendo” que esos son realmente los precios a los que debe comprar y que, por lo tanto, cuando acude a una tienda física o a tu web profesional, está pagando de más. De hecho, el comprador no asocia la comisión que ha pagado a la plataforma con el objeto que ha comprado, sino con el servicio que ha recibido por parte de la intermediaria.

Como consecuencia, el cliente que te ha comprado un objeto directamente se siente engañado porque cree que ha pagado más de lo que debería y, muy probablemente, no volverá a comprarte nada. Sobra decir que, ademas, estás arrastrando tu prestigio por los suelos.

Existen muchas otras razones para no vender obras de arte, antigüedades o coleccionables online a través de estas plataformas intermediarias, como que una vez cobrada su comisión se lavarán las manos ante cualquier incidencia o que una mala valoración de un comprador insatisfecho puede dañar seriamente tu reputación, por mucho que sea injustificada o, directamente, falsa. Pero las expuestas aquí son absolutamente vitales para cualquier profesional y de ellas puede depender el futuro de tu negocio.

Conclusión

En estos tiempos tan difíciles para nuestro sector,  cada día de supervivencia cuenta. Perder dinero tirando los precios por los suelos, arriesgar el prestigio de nuestro negocio injustificadamente o estar en desventaja con otros vendedores que, en muchos casos, ni siquiera son profesionales con la formación debida, no debería ser una opción.

Como profesionales, debemos reivindicar nuestro valor y el servicio de calidad que ofrecemos a nuestros clientes asesorándoles personalmente, ofreciéndoles la garantía de nuestra experiencia, conocimiento y ética profesional. Malvender nuestras piezas al mejor postor y contribuir a la caída de nuestra profesión nunca debería ser una salida.

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