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Nuevo libro: Peggy Guggenheim

20 enero, 2014 | Artículos | 1 comentario

Peggy Guggenheim

2014 ha llegado con sorpresa. Hace unas semanas me comunicaron que un artículo bastante extenso que escribí hace unos años para la Universidad de Alcalá de Henares dentro de su proyecto Liceus ha sido convertido en libro electrónico.

En él profundizo sobre la faceta de Peggy Guggenheim como coleccionista, arrancando desde su infancia como rica heredera de la «rama pobre» de la poderosa familia Guggenheim, y su temprana conexión con el mundo del Arte.

El personaje, sobra decirlo, es fascinante y su relevancia fundamental para entender el arte actual. Sin ella, muy posiblemente al Expresionismo Abstracto Americano no se habría desarrollado hasta convertirse en una de las corrientes más influyentes hasta nuestros días.

Si os interesa el tema podéis descargarlo en La Casa de libro por 0,96 céntimos. Además del texto contiene numerosas imágenes de la esfera profesional y personal de Peggy.

Si os hacéis con él, me encantará conocer vuestra opinión.

¡Gracias!

Información proporcionada por el Blog de Ana Trigo (www.anatrigo.es)

Mi nuevo artículo en Musea Magazine

27 junio, 2012 | Artículos, mercado | No hay comentarios

Queridos amigos, la revista Musea Magazine ha publicado mi último artículo en este  número de junio: «Las 7 claves para invertir en arte con éxito», muy relacionado con mi nuevo libro.

Si os apetece leerlo, está disponible en las páginas 8-9 de la revista, que podéis descargar de forma totalmente gratuita en este enlace.

Como siempre ha sido un placer trabajar con el excelente equipo de profesionales que hace posible Musea Magazine. ¡Espero que os guste!

Feliz miércoles! 🙂

Información proporcionada por el Blog de Ana Trigo (www.anatrigo.es)

Secretos médicos en las obras de arte

1 mayo, 2012 | Artículos | 5 comentarios

Marinus Claesz van Reymerswaele
El cambista y su mujer
Museo del Prado. Madrid
Caravaggio, Van Eyck, Piero della Francesca o el artista anónimo que esculpió los rostros de Akenatón y Nefertiti eran grandes artistas con una técnica excelente y grandes perfeccionistas de su arte. Tanto que al plasmar a sus modelos,probablemente sin saberlo, dejaban inmortalizados para siempre los síntomas de las enfermedades que les aquejaban. Hoy podemos analizar esos síntomas y arrojar luz sobre la vida y la muerte de muchos de sus modelos.

Recientemente la revista ACTA ha publicado mi artículo «Secretos Médicos en las obras maestras» en el que, de la mano de prestigiosos especialistas médicos, analizamos grandes obras maestras de la Historia del Arte pero desde una perspectiva un tanto peculiar: la del médico que analiza a su paciente en busca de las claves de su enfermedad.

El artículo arranca así….
Ellos no lo sabían pero al retratar a sus modelos estaban plasmando en el lienzo mucho más que un rostro, un vestido o un gesto. Gracias al enorme talento de los grandes maestros de la pintura, al contemplar un retrato podemos casi percibir los pensamientos,  la historia y los anhelos de la persona que aparece en él. Pero hoy en día podemos llegar mucho más allá y conocer algo tan íntimo e intrísecamente humano como las enfermedades que les aquejaban y que, en muchos casos, provocaron el fin de sus días. Una mancha en la piel, un bulto en el cuello o una extraña malformación en los dedos probablemente no eran para estos modelos más que un pequeño achaque al que acostumbrarse pero ahora sabemos que eran señales mudas de las patologías que sufrían. 

¿Te apetece seguir leyendo? Lo tienes en este enlace
¡Feliz puente! 🙂
Información proporcionada por el Blog de Ana Trigo (www.anatrigo.es)

Silvia Sánchez Revuelta
Contando historias con un pincel

“Para mí pintar es VIVIR. Una manera de interpretar la vida 
muy personal e íntima.”

Retrato de la artista Silvia Sánchez
A veces ocurre que renunciamos a nuestros sueños. No es por una causa concreta, no es que nada nos impida realizarlos ni que nadie se oponga a ellos abiertamente. A veces, simplemente, la vida da vueltas, nos distrae, nos asusta…y nos hace olvidarlos hasta que  no son más que un recuerdo lejano. Sin embargo, a veces, surgen personas como Silvia Sánchez Revuelta, que nos demuestran que no tiene por qué ser así, que los sueños pueden crearse, reinventarse, renovarse e incluso hacerse realidad. Esta es la obra de una artista que ha tomado las riendas de su propio destino, que ha tenido fe en sí misma y en los demás y que ha creado una obra única, llena de matices, que desprende una delicadeza muy especial  y que nos habla de la belleza del ser humano y de sus grandes y pequeñas  historias cotidianas.
Comenzando a pintar

“Para mí lo minimalista, lo sencillo, un gesto…. me hace sentir muchas más cosas que lo complicado, recargado.”

Nada en la vida de Silvia parecía  presagiar que la felicidad la esperaba dentro de una caja de pinturas. Nacida en Bilbao (1970) en  el seno de una familia cuyo padre era abogado su camino, al igual que el de una de sushermanas,  parecía ser el mundo de las leyes. A los dos años, la familia se traslada a Madrid, ciudad que durante muchos años será su residencia.  Desde muy pequeña Silvia comienza a dibujar y a experimentar con sus lápices de colores y  sus acuarelas y, para sorpresa de sus padres, lo hace extraordinariamente bien.  Crea e ilustra sus propias historias en un estilo naif fresco y despreocupado, en el que, no obstante, comienzan a perfilarse ciertos rasgos que  perduran en su trabajo hasta hoy como una marcada capacidad de observación y un genuino interés por contar historias a través de sus dibujos.
A medida que los años van pasando su carpeta de dibujos va creciendo y su técnica va perfeccionándose mientras finaliza sus estudios de Derecho y se convierte en abogada.  Tras casarse, el matrimonio se traslada a Barcelona, ciudad que se convertirá en su hogar durante 15 años.  Después de una estancia de 3 años en Lisboa regresan a Barcelona. Durante todo este tiempo Silvia compagina su trabajo y su condición de madre, con su gran pasión, el arte y en sus escasos ratos libres saca tiempo para continuar pintando y formándose.
Es a su regreso a la ciudad condal cuando la carrera como artista de Silvia da un gran salto. Retoma sus estudios de pintura, asistiendo a diferentes talleres locales .  Entre sus profesores se encuentran Pamela Martínez y Pablo Ramírez Gallego. Junto a ellos se inicia en la técnica del óleo  y se adentra en el estudio del color perfeccionándolo, pero sobre todo, por primera vez, se “arriesga” a exponer su obra ante miradas ajenas, a sus compañeros de taller  y  sobre todo, se enfrenta a una de las gra
ndes pruebas para todo artista: la opinión de los demás sobre algo tan íntimo y personal  como la creación artística.  El descubrir que su obra es capaz de provocar emociones en los espectadores, que a través de ella puede expresar sentimientos  tan sutiles como la soledad, la simpatía o la gratitud supone sin duda un paso de gigante en la carrera de Silvia.




Es entonces, en este ambiente alternativo y bohemio  donde realiza, junto a sus compañeros, sus primeras exposiciones e interactúa por primera vez con otros espectadores, no profesionales, que le manifiestan sus ideas y las emociones que perciben a través de su pintura. Este hecho, y el de participar en talleres de pintura para niños, suponen un fuerte aliciente para comenzar un camino de autosuperación, de perfeccionamiento de su trabajo y de búsqueda de su propio estilo que muy pronto dará sus resultados.  En 2010 Silvia y su familia se trasladan a Zurich, donde viven actualmente.


Una historia  en cada lienzo

“Igual que te explicas oralmente ante los demás, pintando explico muchas cosas”.

El color inunda todas y cada una de las obras de Silvia. Cada lienzo es un estudio sobre su uso, sus combinaciones y sus posibilidades en todas las gamas y matices. El color supone una forma de expresión con la que transmitir no sólo la serenidad o la quietud de un paisaje sino también de reflejar un estado de ánimo o un guiño de confianza.  De ahí que lo utilice de una forma osada, estableciendo fuertes contrastes entre ellos  o bien degradándolos  en una escala suave y armoniosa.


Un mundo diferente


El óleo sobre lienzo o sobre madera entelada le permite moldear volúmenes a través del color y la creación de brillos y contrastes lumínicos que llenan la obra de vida. La luz es otra de los grandes logros en la pintura de Silvia, una luz que no suele venir de un punto concreto sino que parece irradiarse desde el mismo lienzo, derramándose sobre paisajes y figuras, siguiendo el estilo de obras de Cézanne o del Manet que ya ha conocido las obras de Velázquez en El Prado.

No son los únicos pintores que  se adivinan entre las meticulosas pinceladas de Silvia. Las carnaciones entre rosadas y anaranjadas de algunas de sus figuras (como la bailarina en rojo y verde) recuerdan a los soberbios desnudos de Modigliani  y el dibujo marcado y bien perfilado parecen una clara reminiscencia de postimpresionistas como Gauguin o Henri de Toulose Lautrec y hay mucho de su aplicación del color de la interminable paleta de Turner o de la audacia  irreverente de los  primeros  fauvistas.




Esta combinación de color,  luz  y líneas marcadas en las obras de Silvia las dota de un extraño misterio que no alcanzamos a descifrar, de un aire de cuento de hadas envuelto en  brumas sinuosas. Y es que todos sus lienzos parecen estar a punto de desvelarnos una historia. ¿Qué hace esa pequeña embarcación amarilla flotando en un lago de aguas lapislázuli? ¿De dónde huyen esas minúsculas figuras que cruzan un paisaje imposible en Escape? ¿Cuál es la historia de amor o desamor
de la pareja que camina junta sin cruzar jamás sus miradas?

Como si de un lienzo de Hopper se tratara la obra de Silvia no nos deja indiferentes sino que nos incita a preguntarnos, a observar con más detalle, de una forma más inquisitiva que contemplativa. Y es precisamente esta cualidad la que más sorprende cuando nos acercamos a uno de sus lienzos porque no podemos quedarnos ante él como un simple espectador que admira la belleza de una pintura, tenemos que reflexionar sobre la imagen que nos muestra y plantearnos qué significa, qué está pasando.

Pareja en Manhattan

Y aún debemos llegar más allá porque sus colores, sus formas, sus temas nos provocan, nos inquietan o nos hace sentirnos un poco más alegres o más tristes. Y es que Silvia es capaz de conseguir algo que sólo un artista que siente verdadera pasión por lo que hace puede lograr: contagiar esa misma emoción a las personas que contemplan su obra. Porque un artista, independientemente de lo buena que sea su técnica y de sus años de estudio,  nunca puede transmitir ningún tipo de emoción si él mismo no la siente.

Mirando más allá de lo evidente

“A mí me inspiran las situaciones, escenas cotidianas, que nos pasan de largo día a día y que no paramos a observarlas porque nos parecen rutinarias, simples y sin valor.”
Sus personajes se mueven siempre en un escenario cotidiano que nos resulta extraordinariamente cercano: un parque, una playa, un tren…y sin embargo, en este ambiente familiar la situación que se desarrolla nos cuenta una historia, nos habla de alguien o de algo que ya ha pasado o que intuimos que está a punto de pasar.

Escape


Emociones como la empatía, la alegría, el valor o la soledad están muy presentes en los temas de la pintura de Silvia. La mujer es uno de sus temas fundamentales.  Figuras femeninas aisladas, con un aire reflexivo que viajan en un tren con destino a un lugar desconocido o se colocan bien el peinado.  Otras de sus mujeres sufren y simplemente lloran o friegan el suelo ocultándonos  su rostro.  En este caso son figuras frágiles que sin embargo desprenden una fuerte dignidad. Otras veces son mujeres hermosas, con un aire decidido que nos contemplan desde su elegante vestido.  Pero siempre se trata de figuras creadas con una gran delicadeza que expresan entereza, sensibilidad y una profunda sabiduría, la sabiduría de una mujer que ama, lucha, sufre y mira dentro de sí misma para encontrar respuestas y seguir adelante.

Rubor






Todas estas características las encontramos también en sus bailaoras. Se trata también de figuras femeninas, esta vez  vestidas con vaporosos vestidos de flamenca  de colores vibrantes que se agitan con sus pasos,  sus brazos se alzan al infinito o recogen los volantes de sus trajes  luciendo sus tacones, los rostros se mantienen serios, introspectivos, pendientes de ejecutar cada movimiento, las ondas al agua de sus peinados permanecen intactas mientras que todo el lienzo se inunda de un movimiento sugerente, alegre y contagioso.


El movimiento es otro de los temas más importantes en la obra de Silvia, no sólo en sus figuras, también sus paisajes,  que parecen curvarse sobre perspectivas imposibles en caminos interminables. Sus paisajes nos muestran una Naturaleza espectacular y salvajemente hermosa, muy influenciada probablemente por los lagos y montañas suizos que la rodean a diario y por sus innumerables viajes a Italia,  Portugal, Alemania,  Holanda, Francia, Estados Unidos, Argentina… También sus paisajes urbanos  hacen referencias a sus viajes y a su forma de concebir el espacio, dinámico, abierto y subjetivo, siempre filtrado a la luz de sus ojos de artista y de mujer.


Historias entrelazadas

“Una vida sin pintar…me la imagino con limites, sin libertad de poder trasladar a los demás lo que yo siento al mirar las cosas, cómo las interpreto.”

Y es que contemplando la obra de Silvia queda claro que no le interesa una realidad fotográfica, captada tal cual del natural. Ella va mucho más allá y se centra en el detalle, en la anécdota pero siempre reinterpretada desde su propio punto de vista y enfocada al espectador; no a complacerle expresamente, pero sí a remover su consciencia, a hacerle pensar, a provocar sus emociones y quizás, por qué no, su reacción.  Sólo así puede producirse entre el artista y el espectador que verdaderamente enriquezca a ambos.

Waiting for the tram

Vivir en Suiza ha dado a Silvia la posibilidad de centrarse en la evolución de su trabajo,  de conocer a otros artistas de diferentes nacionalidades  y de vender su obra. Ha expuesto en el Bénedict-School, en Basilea, donde su obra recibió una muy buena acogida y en la Vinothek-  Ugarte donde contó con la visita de compañeros artistas y de otras personalidades interesadas en su trabajo como D. Eduardo Junco, cónsul de España en Suiza.

Sin embargo, cuando hablamos con Silvia nos cuenta que, más allá de la visibilidad para su obra y de las posibilidades comerciales, valora la posibilidad de haber podido observar a los espectadores de su obra, de ser testigo de sus reacciones y de interactuar con ellos. La posibilidad de crecimiento y de aprender de las personas que valoran su obra es, para ella, lo más relevante de su proceso de creación.


Silvia pertenece al grupo artístico Bric Art /Project, del que es socia fundadora, formado por 18 artistas procedentes de distintas disciplinas que apuestan por un mercado artístico libre y sin intermediarios. Junto a ellos expondrá en Barcelona en  Mayo de 2012 en su proyecto Ivanow. Poco antes, durante el mes de Abril podremos disfrutar de una vernissage en Zurich en la que expondrá sus mejores trabajos.

Son muchas las historias que se entrelazan en los hermosos lienzos de Silvia. Pero sobre todo destaca la suya propia, la que ha sido dibujada con cada trazo de pincel, la que nos narra el camino de una artista que ha sabido forjarse a sí misma, ganando fuerza, coraje y fe. Es una historia descubrimiento, reflexión y libertad.

Sus obras transmiten la belleza de una mujer que ha sabido mirar al mundo, encontrar las respuestas y contemplar el futuro. Nos hablan de un mundo inmenso con una infinidad de historias por contar, unas tristes, otras alegres, todas humanas. A veces, las historias se cruzan y dos personas que no se conocen de nada, de repente, conectan. Y  entonces todo cobra sentido.

Porque la felicidad, a veces, se encuentra en el paraguas que una anciana nos brinda para resguardarnos de la lluvia.


 N. Para contactar con Silvia Sánchez podéis hacerlo a través de su web: http://www.silviasanchezrevuelta.com/artissilvia.htm donde tenéis todos sus datos de contacto. 
También podéis seguirla a través de su página de Facebook: https://www.facebook.com/pages/ARTist-SILVIA/148922201834814
¡Muchísimas gracias, Silvia, ha sido todo un placer descubrir tu precioso trabajo! Seguiremos atentos 🙂
Información proporcionada por el Blog de Ana Trigo (www.anatrigo.es)

«Descubro cómo una imagen tiene, de algún modo, la capacidad de transformar a quien la observa y de cómo es posible, a través de una escena impresa sobre un papel, agitar las mentes, acelerar el pulso cardíaco, contactar con la rabia, el miedo, la sutileza, de redescubrir la belleza o transmitir paz…» Luis Lumbreras.

Alguien dijo una vez que la mayoría de nosotros estamos dormidos hasta que un día, de repente, un libro, un poema, una canción, un beso, una frase, otra persona…nos sacuden de tal forma que abrimos los ojos a un mundo completamente nuevo que hasta entonces se hallaba oculto a nuestros ojos. Este es el caso de la fotografía de Luis Lumbreras, un artista cuya obra nos impacta, nos remueve la conciencia bien adentro y nos descubre una realidad que hasta entonces ni siquiera intuíamos que existiera. Jamás deja indiferentes.
A través de un blanco y negro soberbios, de una composición casi velazqueña y de un juego de luces y sombras propio de un paisaje holandés de hace 300 años, Luis Lumbreras capta momentos audaces, sorprendentes, tiernos o provocadores y los inmortaliza en un instante suspendido en el tiempo para siempre. Sus imágenes son hermosas y elegantes o inteligentes e inquietantes, a veces incluso inquisitivas e inoportunas pero siempre reflejan la mirada escrutadora y objetiva de un genio que habita en el interior de un alma humilde y apasionada. Esta es la obra de un artista que ha salido al mundo y nos lo muestra en todo su esplendor a través del objetivo de su lente.

Dando los primeros pasos

«Asumo la importacia que la fotografía tiene en mi vida en el momento en que cae en mis manos mi primera cámara réflex digital, que aún sigo usando: el modelo Finepix s3 Pro de Fuji, con el objetivo 28-85 mm de mi última Nikon analógica.»
Luis Lumbreras nació en Arroyo del Ojanco, un pequeño pueblo enclavado en el Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas, en Jaén, en el seno de una familia donde la fotografía, el cine y la música, entre otras, eran sus actividades profesionales, de manera que desde muy joven se siente vinculado al mundo del arte. Desde niño destacó en las artes plásticas y creció jugando entre cámaras analógicas, carretes fotográficos y objetivos de todos los tamaños, escuchando a sus mayores hablar en el extraño argot de los profesionales del sector.

A veces, en ocasiones muy especiales, incluso le dejaban formar parte del misterioso proceso del revelado y de esta forma, como si de un rito de paso se tratara, el joven Luis fue aprendiendo, poco a poco, el mágico oficio de fotógrafo: el arte de suspender momentos en el tiempo.

 Mientras, hacía los deberes del colegio, leía innumerables libros y observaba in situ, desde la sala de máquinas, cómo se proyectaban las películas en el cine de su pueblo, que regentaba su familia. Y así, casi sin darse cuenta, Luis comenzó a adentrarse poco a poco en el campo de la fotografía y a descubrir su curiosidad por el mundo exterior, aquel que se dejaba entrever a través de inmensa gran pantalla.

Años más tarde Luis comienza sus estudios de fotografía en Madrid, en la prestigiosa aunque ya desaparecida Escuela Capra, de la mano de un gran profesor,  Fernando Camino, quien tras intuir su talento, le animará a continuar con su formación. Es entonces cuando Luis adquiere su primera cámara réflex y  descubre fascinado que la fotografía le proporciona una forma de expresión casi ilimitada. Comienza a dar  sus primeros pasos investigando y aplicando distintas técnicas y temas. 
Ya entonces sus obras son audaces, impactantes y reflejan la sensibilidad del artista en que llegará a convertirse. El Madrid del momento es un gran hervidero cultural, lo que le permite asistir a un sinfín de conferencias, charlas, exposiciones y bienales donde entra en contacto con otros artistas de distintas partes del mundo que comparten sus inquietudes y le muestran diferentes técnicas y nuevos enfoques al mismo tiempo que se adentra en las nuevas tendencias.

 Contemplando su obra y charlando con Luis queda claro que este afán de conocimiento, de constante superación y perfeccionamiento sigue siendo una parte importante de su personalidad aún muchos años después de que comenzara sus estudios, lo que sin duda es un rasgo de los artistas que de verdad lo son.
El Universo tras la lente
«Sigo investigando, jugando con la cámara y el universo que aparece tras el objetivo, desde hace años centrado sobre todo en el blanco y negro, que proporciona una simplicidad o sencillez en la transmisión del mensaje y una desnudez que el color a veces no permite. No obstante en ocasiones utilizo el color, que añade un valor informativo práctico
a ciertas escenas.»
La fotografía de Luis tiene una gran fuerza que se transmite a través de las expresiones de los rostros de sus modelos, de los contrastes lumínicos que intensifican el espacio y dan profundidad tanto a paisajes como a miradas y en sus logradas composiciones. Las figuras parecen surgir al azar, sin que nadie más que el destino hayan intervenido en una pose, un gesto o un guiño. Pero no es así, tras cada imagen está la mirada sagaz de Luis que ha esperado, paciente, el momento justo, el segundo exacto, el instante preciso en que la imagen se mostraba como perfecta y así la ha captado: bella, original, sagaz, siempre capaz de arrancarnos una emoción.
Y es que la capacidad de reflejar emociones y de provocarlas en el espectador es una clave constante en toda la obra de Luis, aunque, como él mismo nos explica, esta emoción sea el vacío o la nada. Lo importante es que nos identifiquemos, que empaticemos o nos revelemos contra aquello que se nos muestra, pero siempre provocarnos. En un mundo que cada vez parece más insensible al dolor ajeno, a la injusticia social, a las grandes diferencias entre quienes lo tienen todo y aquellos que no tienen nada surgen, afortunadamente, miradas como las de Luis que nos muestran que el mundo, la vida, es mucho más que simples apariencias.
Por eso es muy fácil leer en la mirada de los rostros de sus ancianos. Para Luis profundizar en  la vida de estos hombres y mujeres que han vivido años y acontecimientos terribles ha sido todo un reto. Sus modelos nos contemplan manteniendo nuestra mirada, algunos seriamente, guardando los secretos  de toda una vida, otros se ríen de ellos mismos y, por qué no, también de nosotros, una anciana incluso nos saca la lengua descaradamente.  Cada arruga, cada gesto es un testimonio de coherencia y dignidad, un testigo de que estas personas han sufrido, han amado, han perdido y han vencido y ahora, al final de sus vidas, se enfrentan a la muerte con una actitud serena, en calma y en paz. Y todo esto se vislumbra en esas facciones, aún hermosas, que nos contemplan desde el blanco y negro de un artista que ha sabido sacar al exterior las emociones más profundas del alma de sus modelos.
Estas mismas emociones se perciben también en sus obras de fotografía de calle o fotorreportaje. Paisajes urbanos definidos por el asfalto y edificios y figuras cosmopolitas, modernas, actuales que, sin embargo, parecen totalmente fuera de su ubicación lógica.  Situaciones cotidianas que pasarían desapercibidas para un espectador menos avezado son sin embargo captadas por Luis y convertidas en circunstancias especiales y únicas, tan fuera de lo común que es imposible no pararse ante ellas y simplemente…reflexionar. ¿Quiénes son los modelos? ¿Por qué van así vestidos? ¿Qué piensan, qué desean, cuáles son sus inquietudes?
A veces es la confrontación entre dos mundos muy distintos la que llama nuestra atención. En “Extremos”, por ejemplo un chico joven y una monja comparten un espacio apenas separado por escasos metros. Sin embargo, ni aunque hubiera mediado un millón de kilómetros entre ellos, podrían haber estado más distantes el uno del otro.  Cada uno mira para un lado, completamente absorto en sus pensamientos, ignorantes ambos de la otra persona y de su realidad, sumidos los dos en una extraña quietud.
Esta misma quietud, aunque quizás un poco más sosegada, aparece en las imágenes que se centran en el mundo de la Naturaleza. Inmensos bosques que parecen encantados, árboles cuyos troncos han sido modelados por el paso de los siglos, flores descubiertas desde una perspectiva imposible y sobre todo, el agua, se convierten en los protagonistas de una serie de imágenes en que el artista analiza, investiga, se arriesga con nuevos enfoques, reinterpretando un tema que jamás dejará de fascinarnos: la vida sobre la tierra, aquella que sobrevive a pesar de los ataques del hombre, la que logra triunfar sobre nuestro control. Y con ella la belleza.  
La belleza es sin duda el gran rasgo distintivo de la obra de Luis, una belleza no clásica ni tradicional, más bien rebelde y osada, pero tan descarada y desgarradora como sólo ella puede serlo. Hay belleza en la vejez, en los rasgos desgastados por el tiempo, en las arrugas de las manos y en los cabellos blancos de la misma forma que hay belleza en la mirada altiva de sus modelos jóvenes e incluso en la dejadez del mendigo que se abandona a sí mismo en un rincón del mundo. Porque, como dijo Confuccio, hay belleza en todas las cosas para aquel que sepa verla, y Luis no sólo sabe verla, afortunadamente, también sabe captarla y transmitirla.
El ser humano antes que el artista
«Todo aquello que vemos fuera no es otra cosa que una manifestación de qué o quiénes en realidad somos. Aquello que nos asusta o que nos hace reir, que nos inspira, que nos inquieta…»
Luis Ha expuesto en Madrid y Jaén y ha recibido el Primer Premio de Fotografía del Grupo Konecta en Madrid y el Segundo Premio de Fotografía en las V Jornadas Jorge Manrique, Segura de la Sierra. Pertenece al colectivo Chandra, una plataforma artística desde donde se desarrollan iniciativas culturales en materia de música, fotografía, danza y teatro y a través de la cual ha participado en varias ediciones del Festival La Alternativade Madrid realizando colaboraciones con Ouka Leele (Premio Nacional de Fotografía), Rafael Gordon (director de cine y dramaturgo), Julien Charlon (Proyecto Mundo Lavapiés), El Ballet Nacional de España («El corazón de piedra verde», dirigido por José Nieto), Rolando 
Pardo (film «Cantando bajo la tierra»), entre otros.
Todo este trabajo le ha permitido entrar en contacto con fotógrafos que gozan de gran prestigio y de un talento fuera de lo común como es el caso de la genial Ouka Leele o del reconocido Giorgio Giorgio Von Arb. Personalmente puedo imaginar pocas experiencias tan enriquecedoras para la evolución de un artista como la posibilidad de tratar personalmente con compañeros que han alcanzado el éxito en su mismo campo. Sin embargo cuando le preguntamos sobre este tema Luis se muestra rotundo: por encima de todo valora a la persona, más allá incluso del artista. 
– “De Ouka Leele –  nos dice –  valoro especialmente su humildad, su calidez, su inmensa gran cercanía, a pesar del gran reconocimiento y éxito del que goza. Es una persona mágica. Y de Giorgio (Von Arb) su inagotable capacidad de sorprenderse, de no perder su inocencia jamás”. –

Esta forma de pensar de Luis, anteponiendo al ser humano a la obra en sí misma, define su trabajo y su postura ante la vida. En algunas de sus obras se pueden apreciar influencias de estos artistas y ocasionalmente quizás también de Diane Arbus, o de Pierre Gonnord en alguno de sus retratos. A lo largo de sus muchos viajes por el mundo (India, Brasil, Venezuela, Hungría, Polonia, Francia, Irlanda….) su mirada se ha educado en los diferentes colores de los paisajes, de los contornos lumínicos, de las distintas intensidades del color…pero sobre todo ha aprendido a leer en las miradas,  a profundizar en los sentimientos, captándolos, interiorizándolos y, finalmente, expresándolos a través del objetivo de su cámara. Siempre, sobre todo lo demás, importa la persona, sus emociones y  también las nuestras como espectadores. Luis pone su cámara al servicio de lo humano, nunca al contrario.
Luis nos habla con una voz serena y tranquila. De entre sus palabras descubrimos al hombre sensible y feliz que sin embargo se emociona hablando de su trabajo y lo hace con la pasión propia de los afortunados que verdaderamente han encontrado el propósito de sus vidas, aquel que rige sus destinos.
Porque Luis Lumbreras es así, un artista genial que habita dentro de un alma humilde y contempla el mundo con la mirada ilusionada de un niño.  Es capaz de encontrar la belleza en cada rincón y de hacer algo tan maravilloso y sorprendente como crear magia de un momento simple y cotidiano. Claro que él, probablemente, no lo sabe.
Información proporcionada por el Blog de Ana Trigo (www.anatrigo.es)