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Benjamin Guggenheim

Hace unos días, repasando unas notas que utilicé para escribir un artículo sobre Peggy Guggenheim, me encontré con este curioso enlace que había guardado. Trata sobre el fallecimiento de Benjamin, el padre de Peggy, durante el fatal naufragio del Titanic.

Copio directamente de Wikipedia:

Cuando el miércoles 10 de abril de 1912 embarcó en al RMS Titanic en Cherburgo (Francia), lo acompañaba su amante, una cantante francesa llamada Léontine Aubart, así como un pequeño grupo de criados, un chófer, una doncella, un mozo, y sobre todo su mayordomo y hombre de confianza Giglio, con quien posteriormente hallaría la muerte.
Guggenheim y Giglio se encontraban durmiendo cuando el Titanic chocó contra el iceberg. Ninguno de los dos le dio importancia y no se molestaron en levantarse. El tripulante encargado de su camarote intentó que el mayordomo despertase a su señor no consintiéndolo éste, puesto que sólo se trataba de un iceberg entre muchísimos icebergs. Más tarde, viendo el cariz que comenzaban a tomar los acontecimientos, Guggenheim fue levantado y persuadido para que se vistiese con ropa de abrigo y subiese a la cubierta del barco. Cuando Guggenheim despidió a su amante y a su criada les dijo que se verían pronto y que volverían a viajar en el Titanic.
Una vez comprobaron lo difícil de su situación, cuando el joven millonario se dio cuenta de que el buque se hundía sin remedio, bajó a su camarote y cambió su salvavidas y su jersey por un frac. Cuando regresaron a cubierta anunció que ya que voy a morir, quiero hacerlo como un caballero. Añadió igualmente que «Ninguna mujer quedará a bordo de este barco porque Ben Guggenheim se haya acobardado.»
Tanto él como sus criados perecieron en el desastre y sus cuerpos nunca fueron recuperados.

***

Hubo otro tiempo en que los caballeros se vestían de frac para morir y los músicos tocaban impertubables mientras el barco se hundía. Cuántos cientos de historias fascinantes podrían contarse sobre los hombres y mujeres que viajaron en el Titanic aquella fatídica noche del 15 de abril de 1912.

Feliz lunes 😉

N. Si os interesa el tema tenéis fotos de archivo sobre el barco y sus pasajeros en este enlace (en francés).

Información proporcionada por el Blog de Ana Trigo (www.anatrigo.es)

Flaming June

13 junio, 2009 | Autores, Coleccionistas, Pinturas | 12 comentarios


Lord Frederic Leighton
Flaming June. 1895
Óleo sobre lienzo. 47×47 cm
Museo de Arte de Ponce, Ponce (Puerto Rico)

El cuadro yacía en el suelo, amontonado junto a otros más. Los visitantes de aquella pequeña galería de arte en Ámsterdam apenas posaban su vista en él más de unos breves segundos, los suficientes para descartarlo. El mismo propietario de la galería se sentía enfadado consigo mismo por haberlo comprado. Lo había hecho porque el precio por el que se lo ofrecieron era muy bajo, bajísimo y porque desde el primer momento se había percatado de la calidad de la obra. Pero era 1963 y los pintores prerrafaelistas de la Época Victoriana estaban totalmente pasados de moda. ¿Quién lo iba a comprar? La próxima vez no se dejaría llevar por sus propios gustos.

Y entonces llegó él. Un caballero elegante y distinguido que hablaba un perfecto inglés con acento español. Paseaba distraído contemplando las obras expuestas sin prestar demasiada atención a sus explicaciones y estaba a punto de irse cuando lo vio. Destinó unos escasos minutos a contemplarlo aunque desde el primer momento supo que se lo llevaría. Nada en su rostro se turbó cuando el propietario, ávido comerciante donde los hubiera, mencionó el precio. Era una suma muy elevada para llevarla encima pero podría reunirla para el día siguiente. El dueño de la galería se comprometió a mantener el cuadro hasta su llegada al día siguiente. El caballero con acento español le dio los datos del hotel donde se alojaba y por primera vez mencionó su nombre: Luis Alberto Ferré.

Luis Alberto Ferré acaba de fundar en Puerto Rico el primer museo de arte y se había embarcado en una aventura por toda Europa en busca de obras que albergar en él, lo que no estaba siendo una tarea sencilla. Pero aquella obra era especial. Tenía que llevarla con él. Por eso aquella noche no pudo dormir. Temía que el vendedor incumpliera su palabra y la vendiera. Y él nunca se lo perdonaría a sí mismo.

A la mañana siguiente Ferré se dirigió a la tienda. Y allí estaba el hermoso lienzo. Rescatado del olvido de tantos años listo para emprender el viaje a su nuevo hogar. El vendedor había cumplido su palabra.

Luis Alberto Ferré llevó la obra con él al Museo de Arte Ponce donde desde su llegada se convirtió en una de las piezas claves del museo junto a otras bellísimas obras de Gainsbourough, Millais y otros.

Y para los afortunados que vayáis a pasar en Madrid los próximos días Flaming June está expuesta en el Prado hasta el 21 de Junio junto con otros trabajos prerrafaelistas procedentes del Museo Ponce. Si podéis ir no os la perdáis 🙂

Información proporcionada por el Blog de Ana Trigo (www.anatrigo.es)

The Frick Collection

24 agosto, 2008 | Coleccionistas, Museos | No hay comentarios

Henry Clay Frick tenía 30 años la primera vez que visitó Europa. Iba acompañado de otros jóvenes de la alta sociedad de Nueva York como George Mellon y Frank Cowen, sin embargo para él aquel viaje era muy especial. Había nacido en el seno de una familia muy humilde y con gran esfuerzo había conseguido amasar una considerable fortuna y labrarse un prometedor futuro aunque en aquel momento probablemente ni él mismo podía imaginar que se convertiría en uno de los grandes magnates de Estados Unidos y en uno de los hombres más ricos de su época.

En su viaje a Europa visitó las ciudades con las que había soñado desde niño, conoció los museos europeos y sobre todo entró en contacto con las grandes colecciones privadas de arte como la londinense Wallace Collection. Aquello le impresionó profundamente y comenzó a soñar con la idea de formar su propia colección y algún día exponerla al público.

Es así como The Frick Collection fue creciendo poco a poco y ganando en calidad a medida que el propio Frick se hacía más experto en Arte y su fortuna aumentaba. Él mismo elegía cuidadosamente cada pieza que adquiría. Frick hizo del coleccionismo su gran pasión y del Arte un frecuente refugio ante los duros golpes que le dio la vida. A menudo las obras que escogía eran un reflejo de sus experiencias personales.

Antes de morir Henry Clay Frick estableció que tanto la gran mansión que había sido su hogar como todas sus obras de arte se constituirían en The Frick Collection que tras la muerte de su esposa abriría sus puertas al público.

En el excelente libro que estoy leyendo, Buscadores de Belleza, las autoras Mª Dolores Jiménez Blanco y Cindy Mack, dedican un capítulo a la Colección Frick, uno de los museos más importantes de Estados Unidos y una de las mejores colecciones privadas del mundo.

Web de la Colección Frick


Henry Clay Frick en la galería oeste de la mansión Frick.
Sir Gerald Nelly, 1925.

Información proporcionada por el Blog de Ana Trigo (www.anatrigo.es)