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Día 16

16 diciembre, 2013 | Fotografía, Navidad | No hay comentarios

Fotografía de Marius Ilie para National Geographic

A veces, la Naturaleza ofrece imágenes como ésta.

Feliz lunes.

Información proporcionada por el Blog de Ana Trigo (www.anatrigo.es)

Feliz Día Internacional de la Mujer

8 marzo, 2012 | Fotografía | 3 comentarios

 Rudolf Koppitz

 ‘Alt-Pustertalerin’, ca. 1930

Tyrol – Austria

Queridos amig@s de La Página Escondida. Como sabéis, hoy 8 de marzo, día internacional de la Mujer, es un día muy especial que siempre nos ha gustado celebrar en el blog. Y hoy no podía ser menos. Navegando por la web me he encontrado con esta magnífica fotografía en blanco y negro de una anciana tirolesa. Me encanta la expresión de la anciana, combinada con la sencilla austeridad de un simple vestido negro. Se me figura a un hada buena, disfrazada, a punto de aparecerse a una alocada princesita o a un incauto cazador. ¿No os parece?

Aunque sea un poco tarde…¡Feliz Día Internacional de la Mujer! 🙂

Información proporcionada por el Blog de Ana Trigo (www.anatrigo.es)

«Descubro cómo una imagen tiene, de algún modo, la capacidad de transformar a quien la observa y de cómo es posible, a través de una escena impresa sobre un papel, agitar las mentes, acelerar el pulso cardíaco, contactar con la rabia, el miedo, la sutileza, de redescubrir la belleza o transmitir paz…» Luis Lumbreras.

Alguien dijo una vez que la mayoría de nosotros estamos dormidos hasta que un día, de repente, un libro, un poema, una canción, un beso, una frase, otra persona…nos sacuden de tal forma que abrimos los ojos a un mundo completamente nuevo que hasta entonces se hallaba oculto a nuestros ojos. Este es el caso de la fotografía de Luis Lumbreras, un artista cuya obra nos impacta, nos remueve la conciencia bien adentro y nos descubre una realidad que hasta entonces ni siquiera intuíamos que existiera. Jamás deja indiferentes.
A través de un blanco y negro soberbios, de una composición casi velazqueña y de un juego de luces y sombras propio de un paisaje holandés de hace 300 años, Luis Lumbreras capta momentos audaces, sorprendentes, tiernos o provocadores y los inmortaliza en un instante suspendido en el tiempo para siempre. Sus imágenes son hermosas y elegantes o inteligentes e inquietantes, a veces incluso inquisitivas e inoportunas pero siempre reflejan la mirada escrutadora y objetiva de un genio que habita en el interior de un alma humilde y apasionada. Esta es la obra de un artista que ha salido al mundo y nos lo muestra en todo su esplendor a través del objetivo de su lente.

Dando los primeros pasos

«Asumo la importacia que la fotografía tiene en mi vida en el momento en que cae en mis manos mi primera cámara réflex digital, que aún sigo usando: el modelo Finepix s3 Pro de Fuji, con el objetivo 28-85 mm de mi última Nikon analógica.»
Luis Lumbreras nació en Arroyo del Ojanco, un pequeño pueblo enclavado en el Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas, en Jaén, en el seno de una familia donde la fotografía, el cine y la música, entre otras, eran sus actividades profesionales, de manera que desde muy joven se siente vinculado al mundo del arte. Desde niño destacó en las artes plásticas y creció jugando entre cámaras analógicas, carretes fotográficos y objetivos de todos los tamaños, escuchando a sus mayores hablar en el extraño argot de los profesionales del sector.

A veces, en ocasiones muy especiales, incluso le dejaban formar parte del misterioso proceso del revelado y de esta forma, como si de un rito de paso se tratara, el joven Luis fue aprendiendo, poco a poco, el mágico oficio de fotógrafo: el arte de suspender momentos en el tiempo.

 Mientras, hacía los deberes del colegio, leía innumerables libros y observaba in situ, desde la sala de máquinas, cómo se proyectaban las películas en el cine de su pueblo, que regentaba su familia. Y así, casi sin darse cuenta, Luis comenzó a adentrarse poco a poco en el campo de la fotografía y a descubrir su curiosidad por el mundo exterior, aquel que se dejaba entrever a través de inmensa gran pantalla.

Años más tarde Luis comienza sus estudios de fotografía en Madrid, en la prestigiosa aunque ya desaparecida Escuela Capra, de la mano de un gran profesor,  Fernando Camino, quien tras intuir su talento, le animará a continuar con su formación. Es entonces cuando Luis adquiere su primera cámara réflex y  descubre fascinado que la fotografía le proporciona una forma de expresión casi ilimitada. Comienza a dar  sus primeros pasos investigando y aplicando distintas técnicas y temas. 
Ya entonces sus obras son audaces, impactantes y reflejan la sensibilidad del artista en que llegará a convertirse. El Madrid del momento es un gran hervidero cultural, lo que le permite asistir a un sinfín de conferencias, charlas, exposiciones y bienales donde entra en contacto con otros artistas de distintas partes del mundo que comparten sus inquietudes y le muestran diferentes técnicas y nuevos enfoques al mismo tiempo que se adentra en las nuevas tendencias.

 Contemplando su obra y charlando con Luis queda claro que este afán de conocimiento, de constante superación y perfeccionamiento sigue siendo una parte importante de su personalidad aún muchos años después de que comenzara sus estudios, lo que sin duda es un rasgo de los artistas que de verdad lo son.
El Universo tras la lente
«Sigo investigando, jugando con la cámara y el universo que aparece tras el objetivo, desde hace años centrado sobre todo en el blanco y negro, que proporciona una simplicidad o sencillez en la transmisión del mensaje y una desnudez que el color a veces no permite. No obstante en ocasiones utilizo el color, que añade un valor informativo práctico
a ciertas escenas.»
La fotografía de Luis tiene una gran fuerza que se transmite a través de las expresiones de los rostros de sus modelos, de los contrastes lumínicos que intensifican el espacio y dan profundidad tanto a paisajes como a miradas y en sus logradas composiciones. Las figuras parecen surgir al azar, sin que nadie más que el destino hayan intervenido en una pose, un gesto o un guiño. Pero no es así, tras cada imagen está la mirada sagaz de Luis que ha esperado, paciente, el momento justo, el segundo exacto, el instante preciso en que la imagen se mostraba como perfecta y así la ha captado: bella, original, sagaz, siempre capaz de arrancarnos una emoción.
Y es que la capacidad de reflejar emociones y de provocarlas en el espectador es una clave constante en toda la obra de Luis, aunque, como él mismo nos explica, esta emoción sea el vacío o la nada. Lo importante es que nos identifiquemos, que empaticemos o nos revelemos contra aquello que se nos muestra, pero siempre provocarnos. En un mundo que cada vez parece más insensible al dolor ajeno, a la injusticia social, a las grandes diferencias entre quienes lo tienen todo y aquellos que no tienen nada surgen, afortunadamente, miradas como las de Luis que nos muestran que el mundo, la vida, es mucho más que simples apariencias.
Por eso es muy fácil leer en la mirada de los rostros de sus ancianos. Para Luis profundizar en  la vida de estos hombres y mujeres que han vivido años y acontecimientos terribles ha sido todo un reto. Sus modelos nos contemplan manteniendo nuestra mirada, algunos seriamente, guardando los secretos  de toda una vida, otros se ríen de ellos mismos y, por qué no, también de nosotros, una anciana incluso nos saca la lengua descaradamente.  Cada arruga, cada gesto es un testimonio de coherencia y dignidad, un testigo de que estas personas han sufrido, han amado, han perdido y han vencido y ahora, al final de sus vidas, se enfrentan a la muerte con una actitud serena, en calma y en paz. Y todo esto se vislumbra en esas facciones, aún hermosas, que nos contemplan desde el blanco y negro de un artista que ha sabido sacar al exterior las emociones más profundas del alma de sus modelos.
Estas mismas emociones se perciben también en sus obras de fotografía de calle o fotorreportaje. Paisajes urbanos definidos por el asfalto y edificios y figuras cosmopolitas, modernas, actuales que, sin embargo, parecen totalmente fuera de su ubicación lógica.  Situaciones cotidianas que pasarían desapercibidas para un espectador menos avezado son sin embargo captadas por Luis y convertidas en circunstancias especiales y únicas, tan fuera de lo común que es imposible no pararse ante ellas y simplemente…reflexionar. ¿Quiénes son los modelos? ¿Por qué van así vestidos? ¿Qué piensan, qué desean, cuáles son sus inquietudes?
A veces es la confrontación entre dos mundos muy distintos la que llama nuestra atención. En “Extremos”, por ejemplo un chico joven y una monja comparten un espacio apenas separado por escasos metros. Sin embargo, ni aunque hubiera mediado un millón de kilómetros entre ellos, podrían haber estado más distantes el uno del otro.  Cada uno mira para un lado, completamente absorto en sus pensamientos, ignorantes ambos de la otra persona y de su realidad, sumidos los dos en una extraña quietud.
Esta misma quietud, aunque quizás un poco más sosegada, aparece en las imágenes que se centran en el mundo de la Naturaleza. Inmensos bosques que parecen encantados, árboles cuyos troncos han sido modelados por el paso de los siglos, flores descubiertas desde una perspectiva imposible y sobre todo, el agua, se convierten en los protagonistas de una serie de imágenes en que el artista analiza, investiga, se arriesga con nuevos enfoques, reinterpretando un tema que jamás dejará de fascinarnos: la vida sobre la tierra, aquella que sobrevive a pesar de los ataques del hombre, la que logra triunfar sobre nuestro control. Y con ella la belleza.  
La belleza es sin duda el gran rasgo distintivo de la obra de Luis, una belleza no clásica ni tradicional, más bien rebelde y osada, pero tan descarada y desgarradora como sólo ella puede serlo. Hay belleza en la vejez, en los rasgos desgastados por el tiempo, en las arrugas de las manos y en los cabellos blancos de la misma forma que hay belleza en la mirada altiva de sus modelos jóvenes e incluso en la dejadez del mendigo que se abandona a sí mismo en un rincón del mundo. Porque, como dijo Confuccio, hay belleza en todas las cosas para aquel que sepa verla, y Luis no sólo sabe verla, afortunadamente, también sabe captarla y transmitirla.
El ser humano antes que el artista
«Todo aquello que vemos fuera no es otra cosa que una manifestación de qué o quiénes en realidad somos. Aquello que nos asusta o que nos hace reir, que nos inspira, que nos inquieta…»
Luis Ha expuesto en Madrid y Jaén y ha recibido el Primer Premio de Fotografía del Grupo Konecta en Madrid y el Segundo Premio de Fotografía en las V Jornadas Jorge Manrique, Segura de la Sierra. Pertenece al colectivo Chandra, una plataforma artística desde donde se desarrollan iniciativas culturales en materia de música, fotografía, danza y teatro y a través de la cual ha participado en varias ediciones del Festival La Alternativade Madrid realizando colaboraciones con Ouka Leele (Premio Nacional de Fotografía), Rafael Gordon (director de cine y dramaturgo), Julien Charlon (Proyecto Mundo Lavapiés), El Ballet Nacional de España («El corazón de piedra verde», dirigido por José Nieto), Rolando 
Pardo (film «Cantando bajo la tierra»), entre otros.
Todo este trabajo le ha permitido entrar en contacto con fotógrafos que gozan de gran prestigio y de un talento fuera de lo común como es el caso de la genial Ouka Leele o del reconocido Giorgio Giorgio Von Arb. Personalmente puedo imaginar pocas experiencias tan enriquecedoras para la evolución de un artista como la posibilidad de tratar personalmente con compañeros que han alcanzado el éxito en su mismo campo. Sin embargo cuando le preguntamos sobre este tema Luis se muestra rotundo: por encima de todo valora a la persona, más allá incluso del artista. 
– “De Ouka Leele –  nos dice –  valoro especialmente su humildad, su calidez, su inmensa gran cercanía, a pesar del gran reconocimiento y éxito del que goza. Es una persona mágica. Y de Giorgio (Von Arb) su inagotable capacidad de sorprenderse, de no perder su inocencia jamás”. –

Esta forma de pensar de Luis, anteponiendo al ser humano a la obra en sí misma, define su trabajo y su postura ante la vida. En algunas de sus obras se pueden apreciar influencias de estos artistas y ocasionalmente quizás también de Diane Arbus, o de Pierre Gonnord en alguno de sus retratos. A lo largo de sus muchos viajes por el mundo (India, Brasil, Venezuela, Hungría, Polonia, Francia, Irlanda….) su mirada se ha educado en los diferentes colores de los paisajes, de los contornos lumínicos, de las distintas intensidades del color…pero sobre todo ha aprendido a leer en las miradas,  a profundizar en los sentimientos, captándolos, interiorizándolos y, finalmente, expresándolos a través del objetivo de su cámara. Siempre, sobre todo lo demás, importa la persona, sus emociones y  también las nuestras como espectadores. Luis pone su cámara al servicio de lo humano, nunca al contrario.
Luis nos habla con una voz serena y tranquila. De entre sus palabras descubrimos al hombre sensible y feliz que sin embargo se emociona hablando de su trabajo y lo hace con la pasión propia de los afortunados que verdaderamente han encontrado el propósito de sus vidas, aquel que rige sus destinos.
Porque Luis Lumbreras es así, un artista genial que habita dentro de un alma humilde y contempla el mundo con la mirada ilusionada de un niño.  Es capaz de encontrar la belleza en cada rincón y de hacer algo tan maravilloso y sorprendente como crear magia de un momento simple y cotidiano. Claro que él, probablemente, no lo sabe.
Información proporcionada por el Blog de Ana Trigo (www.anatrigo.es)


El artista Carlos Bernal Iglessias


Fotografía perteneciente a la serie Tantra Azul.


Fotografía de la serie Bosque.


Fotografía de la serie 5.


Imagen de la serie Magia


Imagen de la serie Nora.


Imagen de la serie Se repite.

Cuando alguien descubre lo que desea en la vida el Universo entero conspira para que lo consiga. Recordé en enseguida esta famosa frase de Paulo Coelho cuando conocí a Carlos Bernal Iglessias, su obra y su historia. Carlos es una de esas personas privilegiadas que tienen un gran talento, una gran pasión y la fuerza necesaria para aunar ambos elementos. Como resultado ha surgido su obra: inteligente, sutil, inesperada, sorprendente pero sobre todo…hermosa. Porque la naturaleza, el Universo, el Destino…tiene una forma muy característica de marcarnos nuestro camino…

Carlos, a los 21 años comenzaste a trabajar como conductor de Metro de Madrid pero tú tenías muy claro que querías dedicarte profesionalmente a tu gran vocación: la fotografía. Cada minuto libre y una gran parte de tu sueldo iban destinados a realizar tu sueño, ¿cómo recuerdas esos primeros años?


Primeramente aclarar que cuando entré en el Metro de Madrid, aunque era un apasionado de la fotografía, aún no tenía ni idea de a qué quería dedicarme profesionalmente, lo que sí tenía claro es que el trabajo en el Metro iba a ser sólo una etapa y no mi futuro. Una etapa que duró 17 años, y que me dejó muy buenos recuerdos de los amigos y compañeros que tuve allí.
En aquel período, poco a poco fui descubriendo las técnicas de laboratorio por mí mismo. Cuando mis padres se iban a dormir y aprovechando la oscuridad de la noche aprendí a revelar mis primeros carretes fotográficos y mis primeras hojas de contactos, utilizando la luz de la cocina y el reloj de pared como ampliadora improvisada, así que mi primer laboratorio fueron el baño y la cocina de casa, hasta que me independicé y pude tener un cuartito en mi propia casa como laboratorio.
Como medio expresivo siempre me gustó la fotografía artística y de hecho mis comienzos fueron con ella.
Mi primera y única exposición de aquella época fue con 23 años en el restaurante galería “il Caminetto”, en el barrio de Chueca con un éxito inesperado pues ni siquiera puse precio a las obras y hubo gente interesada en comprarme obras…
Un tiempo después me preguntaba insistentemente ¿realmente a qué me gustaría dedicarme profesionalmente?. Al poco tiempo hallé la respuesta.
Una conversación que escuché en una cafetería mientras desayunaba, me abrió los ojos. Por su aspecto parecían 2 directivos y uno le decía al otro: “si el trabajo es un castigo divino, entonces habría que trabajar en lo que más te divierta”.
Yo nunca me planteé ser fotógrafo, para mi la idea entonces era demasiado bonita para ser verdad, pero esa conversación caló muy hondo y decidí que ser fotógrafo… sería mi enfoque en la vida.
Milagrosamente, a la semana siguiente a través de una amiga, me ofrecieron un puesto como ayudante de plató en Day Light.

La vida recompensa a los que se atreven a luchar por lo que quieren, así que tras años de trabajo duro y preparación, entras a trabajar en Day Light de Madrid, ¿qué supone eso en tu carrera?

Aunque mi trabajo en Day Light no era remunerado, yo me sentía un privilegiado por poder aprender de los grandes fotógrafos del momento, nacionales e internacionales, que trabajaban para las revistas de moda mas prestigiosas y productoras de publicidad.
Me llamó la atención que el denominador común era una estricta y milimetrada perfección, en la toma de las imágenes y que los grandes fotógrafos tenían un estilo propio, pues sólo con ver una fotografía sabías quien era el autor. Algo que por otra parte chocaba con mi creatividad, a pesar de ese inconveniente, en ese momento decidí que quería llegar a ser un fotógrafo con estilo propio, aunque el camino por recorrer, suponía, que iba a ser largo y costoso.

Desde entonces has trabajado para agencias que gozan de gran prestigio en los medios como Life, Isasi o Vanity como fotógrafo de moda y actores. ¿Cómo ha sido trabajar en un mundo tan sofisticado y atractivo?

Gracias a la oportunidad de trabajar en Day Light conseguí que las agencias de actores y modelos me abrieran las puertas, como “free lance”, pudiendo en esta etapa formarme haciendo m
is pinitos en moda, utilizando lo aprendido de aquellos grandes fotógrafos. En este trabajo, tenías que subsanar las dificultades del momento con creatividad e intuición. Fueron momentos de mucho trabajo y grandes satisfacciones. Había mucha competencia y errar significaba dejar de trabajar, por este motivo conseguir el nivel de exigencia me parecía un poco estresante.

Cualquiera que se haya puesto alguna vez tras una cámara sabe lo terriblemente difícil que es hacer un retrato. Los tuyos son excelentes, porque logras captar la “esencia” del modelo, algo complicadísimo. ¿Cómo lo consigues?

La experiencia de trabajar con actores me exigió que depurara mi capacidad de observación. Y sobre todo mirar a los ojos pues como bien dicen, los ojos son el espejo del alma. El Actor tiene que creer y vivir la emoción realmente, no vale otra técnica.
Para conseguir lograr la esencia, lo primero que intentaba era crear un ambiente de tranquilidad y entrar en una conexión modelo-fotógrafo. Por tanto lo primero era tener una charla hasta que sentía que estábamos relajados; como segundo paso, tenía que hacer que el modelo perdiese el miedo a la cámara y para ello simulaba que estaba disparando, aunque sin carrete. La sesión real comenzaba cuando sentía que empezaba a darme sus mejores poses. Y como apoyo utilizaba la música, que variaba según la emoción que quería alcanzar.

También te has encargado de campañas publicitarias de marcas con mucha presencia en los medios como Jazztel o Antolín de automóviles ( Mercedes Benz, Ford, Renault, Seat). ¿Cómo es el proceso creativo trabajando con ellos?


A la publicidad no llegué hasta años después, cuando ya había conseguido un estilo propio y tras un parón de unos años de estancamiento en que dejé la fotografía.
La retome porque sentí que con ella puedo expresar el cambio de consciencia que se está produciendo en mi interior.
En publicidad el nivel de exigencia es aún mayor porque se trabaja con tiempos muy cortos en los que hay que sacar el máximo de creatividad con muchísima presión. Pues hay mucho dinero e intereses en juego. Por ejemplo en la campaña de Antolín, estuvimos varios meses trabajando apenas sin dormir.
Pero destacaría sobre todo que el trabajo de un fotógrafo en publicidad, es totalmente diferente a otros, porque no es el dueño de sus fotos, tienes que hacer las fotos de otra persona, tu eres una pieza más de ese engranaje. Lo primero que tienes que hacer es entrar en la psicología del creativo para saber exactamente lo que te ha pedido y luego utilizar tu imaginación para conseguir, a veces de la nada, la imagen que se ajuste perfectamente a la que el creativo tiene en su cabeza.
La imagen idílica que yo tenía de la publicad se fue desvaneciendo… no era lo que yo buscaba.

Hace unos años, hacia 2006, decides retomar la fotografía artística. Es entonces cuando surge tu primera colección Tantra Azul. ¿Cómo surgió?

Tras la experiencias en publicidad, volví a hacerme la pregunta que me hice cuando escuché aquella conversación en la cafetería, hacia ya más de 15 años… y me di cuenta que no era eso lo que yo quería… ya no me divertía con mi trabajo. Recordé que lo que más me gustaba era hacer la fotografía que me atraía, que era la fotografía de arte, porque ahí no tienes ningún estrés, ninguna imposición, ni manipulación de la imagen , por eso ninguna de mis fotografías de arte las retoco porque es mi expresión… mi mundo y lo quiero mostrar tal y como sale de mi cámara fotográfica.
Quería pensar que estaba preparado para la fotografía de arte, ese gran reto que es la fotografía con mayúsculas, el grado sumo de la fotografía y había que abordarlo con mucho respeto.
Me enfoqué en ello y le pedí al Universo la creatividad suficiente para crear algo diferente …
Las casualidades y sincronicidades se empezaron a producir:
a los pocos días me regalaron un mechero linterna de led color azul…me hizo gracia …y se me ocurrió pintar con esa luz a mi amante.
Iluminando la cama, donde ella posaba , forrada con una tela de vestido de novia, con la luz de una vela rosa… que para mi simboliza el amor… abrí el obturador de mi hasselblad H1D …tenia 30 segundos para pintarla con la luz azul y ponía una música que para mi es muy especial… como un ritual artístico-espiritual, pintaba y danzaba mis brazos con la luz, coloreando alrededor de ella dejándome llevar por esa música en un estado de conciencia alterado y salió algo muy especial…supe que ese era el camino para mi gran colección… y así surgió TANTRA AZUL.

Lo que hice a partir de ese momento fue comprar más mecheros con leds de diferentes colores y no forzar nada, porque presentía que con mi solo enfoque irían apareciendo las personas …oportunidades , … las sincronicidades .
Y como así fue, acordaba a la misma hora de la noche con las siguientes 12 mujeres que posaron para la colección y repetía el ritual . Y así se fue formando …como un gran rompecabezas, las piezas que faltaban las puse yo con tres autoretratos.
Esta experiencia fue única pues la verdadera magia se iba produciendo siempre en los momentos mas inesperados y la obra tomo su propio camino y solo me mantuve alerta de las imágenes que surgían y que eran los retratos de los miedos y deseos que rondan el alma.
Para concluir la obra de las 50 fotografías las titulé como si fuesen ideogramas Kanji, expresando conceptos, con mucha intuición y cuidado… un pálpito me dijo que había algo más.
Me sorprendí cuando vislumbré que los títulos de las obras leídos como una gran oración y ordenadas de diferentes maneras como de un alfabeto singular se tratase…formaban diferentes cartas de amor.

A partir de Tantra Azul surgen otras colecciones que nos descubren una mirada totalmente original y fresca. Tu colección “5”, por ejemplo, en la que surgen números en un bosque de árboles cortados es sorprendente. ¿Cómo aparece la inspiración para realizar este tipo de series?

En aquella época había un concurso en PHOTOESPAÑA para fotógrafos noveles , y pedían como requisito hacer una serie de 15 fotografías.
Para buscar inspiración me di un paseo por la naturaleza del bosque de Valsaín, …ya dentro del bosque me dejé llevar por el maravilloso entorno y de repente un cartel con un “5”, que ya sea de paso es , mi numero fetiche, me llamó poderosamente la atención y lo fotografié… seguí andando y me encontré unos arboles cortados , cuando me acerque y vi los anillos iluminados por la luz de la tarde me parecieron muy bellos y decidí hacer unas fotografías de los arboles mas admirables y reveladores .
Cuando llegué por la noche a mi estudio hice una clasificación de las imágenes mas lindas… me sorprendí porque coincidían con el numero que exigía el certamen , y sentí que también era un puzzle que tenia que descifrar y de una manera fluida floreció lo que simboliza un árbol con sus mensajes que me abrumó el corazón.
curiosamente la suma de los números que tienen los arboles suman 5 y 10 …o como yo quiero llamarlo 2 veces 5.
Esto me da que pensar en una inteligencia superior que esta en la naturaleza y en todo lo que nos rodea y que si ponemos cuidado en escucharla….nos habla.

Tus series Nora, Agua y Bosque reflejan un universo mágico y lleno de belleza, un universo que, como tú mismo nos dices “siempre había estado ahí y no habías visto hasta ahora…” ¿Qué ha p
asado para que te hayas hecho consciente de ese maravilloso mundo y hayas decidido mostrárnoslo?

Una serie de acontecimientos personales me llevaron a recluirme en mi estudio durante más de un año; dejé la fotografía y no tenía ilusión por nada, no es que entrase en depresión, eso no, pero sí vivía en una apatía continuada día a día que me guiaba en automático. Durante este tiempo de soledad se produjo el milagro que me enseño a mirar hacia mi interior y así, supe, que aquí vine a hacer algo más que ver pasar la vida y comencé a creer y experimentar mi fuerza interior.
Desde esa época mi escala de valores empezó a cambiar y no paro de dar las gracias por todas las lecciones que tengo.

Carlos, mi serie favorita es Bosque. Creo en la magia y desde luego hay mucha magia en la belleza de esas imágenes. ¿Cuál es la serie de la que te sientes más orgulloso?

Todas y cada una de las fotografías de arte que hago son instantes únicos que me han dado momentos maravillosos y que para mi tienen mucha más profundidad de lo que se ve a simple vista.
Pero me quedaría con 2 colecciones por la contraposición que tienen:
“TANTRA AZUL” por la complejidad de la obra que al fin se realizo en más o menos un año de trabajo y, “SE REPITE”, por todo lo contrario, porque las cosas mas sublimes no tienen que ser tan complejas… ya que el universo se encarga de hacer los cálculos para hacerlas fáciles para nosotros. Creo que “SE REPITE” es la colección más arriesgada, quizá la más difícil de llegar al público en general.

Y por último Carlos, cuéntanos en qué proyectos estás trabajando actualmente y cuándo estará listo.

Estoy organizando mis ideas porque en Navidades del 2011 expondré en una colectiva en Sabadell en el “Taller d’Artista”.
Y en febrero 2012 en Nueva York, participaré en la exhibición titulada “Collectors’Choice” organizada por Amsterdam Whitney Gallery que me representa allí y también, recientemente, he sido invitado a exponer en el Salón de Arte de Francia de 2012.
No llevo un esquema de trabajo lineal, por eso tengo colecciones que aunque he marcado el número de piezas, todavía no están terminadas, será porque me gustan los retos. Hay algunas colecciones en las que considero que aún puedo añadir nuevas imágenes que mejoren la experiencia antes de dar por concluida la serie, por eso estoy trabajando paralelamente en varias, por ejemplo hay una que todavía no ha visto la luz y trata del ambiente que se forma en los museos de arte que siempre me han cautivado, en donde el espectador cobra protagonismo con la obra y se forma una atmósfera muy especial que quiero retratar y realmente no sé cuándo estará lista, porque pienso que la magia no se puede forzar, la gracia se encuentra cuando menos lo esperas.

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La obra de Carlos Bernal nos transporta a un mundo mágico, lleno de bosques encantados y luces sinuosas donde el Destino nos habla con un lenguaje único y muy especial. Su fotografía nos muestra no sólo una técnica depurada a lo largo de años de estudio y experiencia sino también una mirada clara, limpia y sabia, capaz de encontrar la belleza en los lugares más insospechados y de reflejar la belleza de las almas de sus modelos. Por eso conocerle a él y a su obra ha sido todo un privilegio.

Muchas gracias, Carlos, por haber compartido un poco de tu trabajo y de tu historia con nosotros, desde aquí te deseamos toda la suerte del mundo en tus nuevos proyectos y que tu intuición siga guiando tu trabajo con tanto acierto.

N. Para disfrutar de la obra de Carlos podéis acceder a su web y, a partir de febrero de 2012 en la galería que representa su obra en Nueva York, Amsterdan Whitney,  que ha realizado una excelente crítica de su trabajo.

Información proporcionada por el Blog de Ana Trigo (www.anatrigo.es)

Pequeños lamas

28 octubre, 2011 | Fotografía | No hay comentarios


Fotografía
Autor desconocido

Con los brazos entrelazados y mirada atenta al infinito estos dos pequeños lamas se asoman al mundo, llenos de curiosidad e inocencia. Un mundo tan misterioso e insondable como la profundidad de nuestras almas.

¡Que paséis un largo y feliz puente! 🙂

Información proporcionada por el Blog de Ana Trigo (www.anatrigo.es)