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Vender obras de Arte y Antigüedades
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ATENCIÓN: OPINIONES CATAWIKI ACTUALIZACIÓN IMPORTANTE: A raíz de las opiniones publicadas en los comentarios sobre el portal de subastas Catawiki, me gustaría aclarar que esta entrada no era para hablar sobre Catawiki en concreto, sino sobre plataformas intermediarias en general.

No obstante, el hecho de que todas las opiniones negativas recibidas sean sobre Catawiki no deja de ser altamente significativo.

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Anteriormente en el blog hemos visto por qué no es conveniente vender obras de arte en Internet. En esta nueva entrada vamos a posicionarnos del lado del comprador y vamos a analizar por qué tampoco es una buena idea adquirir este tipo de piezas online.

Aclararemos en primer lugar que nos referimos únicamente a la compra a través de plataformas intermediarias, en ningún caso a las casas de subastas tradicionales, galerías o artistas que venden directamente a través de su propio canal online.

Veamos estas razones una a una.

1. No sabes lo que estás comprando

Tan simple como eso. Nada te garantiza que la obra, antigüedad o joya que estás viendo en la foto y por la que vas a pagar una bonita cantidad de dinero sea lo que vas a recibir. Una incidencia frecuente en este tipo de plataformas es que el objeto enviado no se corresponde con la descripción ni con las fotografías, de forma que el comprador se lleva una gran decepción cuando lo recibe en casa.

Por ejemplo, a menudo se describen como «litografías» obras que son meros «off – sets» y se ofrecen a cientos de euros como originales reproducciones que no soportarían un sencillo examen con lupa.

2. No puedes desistir de la compra

Enlazando con el motivo anterior, si estás descontento con la compra, tendrás que conformarte con ella. En realidad, esto no debería ser así, ya que existe una directriz europea que se aplica en todos los Estados miembros de la Unión Europea y que en España se concretó en la Ley 34/2002, de 11 de julio, de servicios de la Sociedad de la Información y de Comercio electrónico. Dicha directiva establece claramente que el comprador dispone de 14 días naturales para desistir de una compra realizada a través de Internet a contar desde que recibe el objeto, sin necesidad de alegar motivo alguno.

Sin embargo, dicha directiva no menciona expresamente a las plataformas intermediarias online, de forma que estas empresas se aprovechan de este vacío legal para incumplir esta exigencia impunemente. Así que si quieres devolver el objeto, te «invitarán» a que contactes con el vendedor y llegues a un acuerdo con él.

Ahora bien, el vendedor sólo está obligado a aceptar la devolución si está registrado en la plataforma como vendedor profesional (otra cosa es que lo haga). Si es un vendedor particular podrá negarse abiertamente sin incumplir ninguna ley.

La experiencia me ha enseñado que una vez que el vendedor ha recibido su dinero y la plataforma sus comisiones (tanto la del vendedor como la del comprador), las quejas del comprador final son, sencillamente, ignoradas.

Te resta, eso sí, el derecho a pataleta y a valorar negativamente al vendedor, pero te quedas con el objeto que has comprado, aunque no sea lo que te decían que era. Y sin tu dinero.

De todas formas, si éste es tu caso y te apetece no quedarte con los brazos cruzados ante tal injusticia, aquí tienes los pasos a seguir para interponer una denuncia. 

Si lo que has comprado es una falsificación, el vendedor puede estar incurriendo en un posible delito de estafa y en tal caso, se abre la vía penal.

Pero, ¿realmente quieres arriesgarte a pasar por todo esto?

3. No tienes ninguna garantía de autenticidad, antigüedad ni procedencia

Mientras que en los canales tradicionales, cuentas con la garantía del profesional que arriesga su prestigio y su nombre en cada venta (y que está obligado a aceptar devoluciones), en estas plataformas compras a ciegas, basándote en las meras descripciones del propio vendedor.

Incluso en las plataformas que dicen contar con expertos, no todos ellos poseen el conocimiento y experiencia necesarios para poder valorar, datar o, simplemente, detectar una falsificación a través de fotografías.

La procedencia es un asunto especialmente peliagudo con importantes implicaciones legales. Como compradores, debemos exigir todas las garantías de que la obra tiene una procedencia legítima y no ha sido obtenida ilegalmente. De otra forma, podemos acarrearnos no pocos problemas en el futuro.

Sé especialmente exigente con: piezas arqueológicas (certificado de procedencia de origen y licencias de exportación expedidas por el país de origen), joyas (las piedras preciosas deberían ir acompañadas de un certificado gemológico expedido por un laboratorio de reconocido prestigio y precintadas en una bolsa de dicho laboratorio. Aunque esto rara vez se cumple) y obras de artistas con numerosas falsificaciones en el mercado como Warhol, Keith Haring, Miró o Chagall, por nombrar algunos.

4. Cuidado con los «costes ocultos»

Para atraer al mayor número de compradores posibles, estas plataformas fuerzan al vendedor a vender por debajo de los precios de mercado (como comentábamos en esta otra entrada). Así que cuando visitas estas webs verás precios muy atractivos que te incitarán a comprar. Ahora bien, antes de hacerlo, asegúrate de que conoces todos los gastos que deberás sumar al precio del objeto. Estos gastos son variables según cada plataforma, pero he aquí los más comunes:

  1. Comisión del comprador. Suele estar entre un 4% y un 10%.
  2. Costes de transporte.
  3. Impuestos.
  4. Aduanas. Si el vendedor está fuera de la UE es posible que haya que tengas que pagar también las tasas de aduanas (esto depende del país de origen de la venta).

Teniendo todos estos costes adicionales en cuenta, vuelve a sopesar si el objeto que has visto es realmente tan «barato» como te había parecido anteriormente. Suma, además, el riesgo que implica que se trate de una falsificación, un objeto de procedencia ilegal o que se destroce durante el transporte.

5. Adiós, dinero

Además de todos los riesgos que asumes, tienes que pagar  por adelantado un objeto que aún no has visto y de cuya autenticidad y calidad no tienes ninguna garantía. Este único motivo es para mí un  «no – go» insalvable. Todas las compras por Internet se pagan por adelantado, pero siempre tienes la confianza en que si el objeto adquirido no te interesa, tienes 14 días para devolverlo, sin más. Aquí, sin embargo, estás entregando tu dinero a cambio de una promesa indefinida y lo estás haciendo bajo un horizonte lleno de nubarrones…

Conclusión

Estas plataformas son excelentes para descubrir profesionales con quienes puedes contactar directamente, contando así con todas las garantías que te ofrecen y sin tener que pagar comisiones adicionales. Muchos, además, tienen su propia tienda online, como es el caso de la mayoría de las casas de subastas.

Pero pagar el mismo precio final que puedes conseguir en cualquier galería, tienda de antigüedades o casa de subastas tradicional, a cambio de ningún servicio adicional real  no es, a todas luces, una opción inteligente.

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ACTUALIZACIÓN IMPORTANTE: A raíz de las opiniones publicadas en los comentarios sobre el portal de subastas Catawiki, me gustaría aclarar que esta entrada no era para hablar sobre Catawiki en concreto, sino sobre plataformas intermediarias en general.

No obstante, el hecho de que todas las opiniones negativas recibidas sean sobre Catawiki no deja de ser altamente significativo.

Vender obras de Arte y Antigüedades
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ATENCIÓN: CATAWIKI OPINIONES, ACTUALIZACIÓN IMPORTANTE: A raíz de las opiniones publicadas en los comentarios sobre el portal de subastas Catawiki, me gustaría aclarar que esta entrada no era para hablar sobre Catawiki en concreto, sino sobre plataformas intermediarias en general.

No obstante, el hecho de que todas las opiniones negativas recibidas sean sobre Catawiki no deja de ser altamente significativo.

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Existen numerosas razones para no vender obras de arte, antigüedades ni objetos valiosos en Internet, incluyendo coleccionables, monedas o joyas. Nos referiremos a la venta en plataformas que actúan de intermediarias entre el comprador y el vendedor  que no vamos a citar aquí, pero que ya conocemos sobradamente. En ningún caso nos referimos a casas de subastas, galerías o artistas que cuentan con sus propias tiendas online.

Veamos cinco de estas razones, una a una.

1. Estás pagando más comisión que otros vendedores

Las plataformas intermediarias que tienen formato de subasta online cobran una comisión estándar al vendedor, que es la que suelen anunciar públicamente en la plataforma. Esta comisión suele estar entre un 9% y un 12% según cada plataforma. Pues bien, si como vendedor habitual estás pagando esta comisión estándar, debes saber que estás pagando mucho más que otros vendedores. Aproximadamente el 70% de los vendedores habituales han negociado una comisión con la plataforma online y gozan de una comisión con ventaja que va de un 0% (sí, has leído bien, muchos vendedores no pagan absolutamente nada por vender) al 8%.

Es decir, como norma general, si tu comisión de vendedor está por encima de este 8% plantéatelo seriamente porque estás en desventaja con otros competidores que ofrecen sus obras junto a las tuyas, pero que tienen mejores condiciones que tú. Si bien es cierto que algunos de estos vendedores aportan un volumen de piezas medio-alto  y por esto reciben esta bonificación especial, la mayoría simplemente jugó bien sus cartas desde un principio y ha mantenido sus privilegios aunque no se justifiquen con sus cifras de ventas.

2. Estás perdiendo dinero

Esta plataformas viven de cobrar comisiones por la venta de los objetos, es decir, si una venta no se realiza no cobran nada. De ahí que todo su énfasis se focaliza en conseguir la venta a toda costa. Para ello, obligan a los vendedores a vender a precios muy por debajo de los precios que se encuentran en el mercado tradicional. De esta forma pueden cargar con la comisión de compra al comprador, consiguiendo así dos comisiones: la del vendedor y la del comprador.

Este motivo, junto con el primero, son para mí un absoluto «no – go» para la venta online en plataformas. No sólo estás perdiendo dinero con la venta de cada objeto que podrías vender mejor por tu cuenta, si no que además, estás en desventaja con otros vendedores que tienen una comisión más baja que tú o que incluso no pagan comisión en absoluto.

3. Estás quemando tus piezas

Cada vez que ofreces una pieza a un precio determinado y no se vende, dejas un rastro en Internet fácilmente rastreable por cualquiera. La próxima vez que la saques a la venta, estas mismas plataformas te exigirán que le bajes el precio. Si sumas este motivo a los dos  anteriores te saldrá una bonita cantidad de dinero que estás tirando a la basura.

Además, si intentas ofrecer esta misma obra por otro canal, por ejemplo, tu propia página web, el posible comprador la encontrará fácilmente (basta con una sencilla búsqueda en Google) al precio anterior y no estará dispuesto a pagar más de esa cifra. Es decir, habrás quemado la pieza. Si sólo es una, no hay demasiado problema, pero si son más estás poniendo en riesgo tu negocio.

4. Estás perdiendo clientes

Si tus clientes habituales descubren que vendes en estas plataformas pronto comenzarán a comprar tus objetos exclusivamente a través de ellas, ya que los precios a los que te obligarán a vender serán más bajos que los que ofreces por tu propio canal (ya sea tu tienda, galería o propia página web).

Para contrarrestar este efecto, muchos vendedores aprovechan las ventas a través de las plataformas para añadir en el paquete un mensaje a los compradores «invitándoles» a visitar su tienda y a contactar con ellos directamente saltándose a la plataforma intermediaria en próximas ventas. Se trata de un truco muy extendido que todos los vendedores habituales conocen, pero que no está permitido por las plataformas, obviamente.

5. Estás bajando los precios de tu propio mercado

Cada vez que un comprador visita estas plataformas y ve las estimaciones de los objetos tan bajas, está «aprendiendo» que esos son realmente los precios a los que debe comprar y que, por lo tanto, cuando acude a una tienda física o a tu web profesional, está pagando de más. De hecho, el comprador no asocia la comisión que ha pagado a la plataforma con el objeto que ha comprado, sino con el servicio que ha recibido por parte de la intermediaria.

Como consecuencia, el cliente que te ha comprado un objeto directamente se siente engañado porque cree que ha pagado más de lo que debería y, muy probablemente, no volverá a comprarte nada. Sobra decir que, ademas, estás arrastrando tu prestigio por los suelos.

Existen muchas otras razones para no vender obras de arte, antigüedades o coleccionables online a través de estas plataformas intermediarias, como que una vez cobrada su comisión se lavarán las manos ante cualquier incidencia o que una mala valoración de un comprador insatisfecho puede dañar seriamente tu reputación, por mucho que sea injustificada o, directamente, falsa. Pero las expuestas aquí son absolutamente vitales para cualquier profesional y de ellas puede depender el futuro de tu negocio.

Conclusión

En estos tiempos tan difíciles para nuestro sector,  cada día de supervivencia cuenta. Perder dinero tirando los precios por los suelos, arriesgar el prestigio de nuestro negocio injustificadamente o estar en desventaja con otros vendedores que, en muchos casos, ni siquiera son profesionales con la formación debida, no debería ser una opción.

Como profesionales, debemos reivindicar nuestro valor y el servicio de calidad que ofrecemos a nuestros clientes asesorándoles personalmente, ofreciéndoles la garantía de nuestra experiencia, conocimiento y ética profesional. Malvender nuestras piezas al mejor postor y contribuir a la caída de nuestra profesión nunca debería ser una salida.

Si te ha interesado esta entrada, quizás también te interese: 5 razones para no comprar obras de arte en Internet.

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CATAWIKI OPINIONES ACTUALIZACIÓN IMPORTANTE: A raíz de las opiniones publicadas en los comentarios sobre el portal de subastas Catawiki, me gustaría aclarar que esta entrada no era para hablar sobre Catawiki en concreto, sino sobre plataformas intermediarias en general.

No obstante, el hecho de que todas las opiniones negativas recibidas sean sobre Catawiki no deja de ser altamente significativo.

Imagen del programa «Antiques Road Show» donde expertos proporcionan valoraciones gratuitas de obras de arte y antigüedades.

La valoración gratuita de obras de arte y antigüedades es uno de los servicios más demandados a los profesionales del sector. Ahora bien, ¿cómo conseguirla?

Hay varias formas. A continuación te detallo cómo puedes obtener una tasación gratuita de tu obra de arte o antigüedad.

  1. Casas de subastas

La forma más sencilla es dirigirnos directamente a una casa de subastas local. Puedes llevarles la pieza que quieres valorar y dejar que sus expertos te proporcionen un precio. Muchas casas de subastas no proporcionan este servicio y sólo te darán una estimación si están interesados en que vendas a través de ellas el objeto que les lleves. En todo caso, ten cuidado. Las valoraciones que proporcionan las obras de arte serán más bajas que los precios de mercado objetivos. Esto es así porque se mueven en el mercado secundario, donde los precios son más bajos que en el primario y porque, para que sus compradores se animen a comprar y paguen también su comisión, los precios deben ser más bajos que en una tienda de antigüedades o galería. El que la valoración que te proporcionen sea más baja es perfectamente lícito, pero como propietario de la obra o antigüedad sería más justo que conocieras previamente su valor objetivo para que veas si te interesa vender en sus subastas o prefieres probar otras alternativas.

2. Tiendas de anticuario o galerías de arte

Al igual que en las casas de subastas, las tiendas de antigüedades o galerías de arte pueden darte una valoración gratuita. En realidad, este no es su trabajo y no se dedican a ello profesionalmente, pero suelen estar abiertos a proporcionar una valoración. No obstante, si les interesa tu objeto te darán una valoración por debajo de su valor real, de forma que al ponerlo en venta ellos puedan obtener un beneficio. Esto es perfectamente normal y no hay nada malo en ello, excepto que al no ser objetivos ya que tienen un claro interés, no nos van a proporcionar una valoración objetiva, real y acorde a mercado.

3. Hazlo tú mismo

Hoy en día existen abundantes recursos para que puedas realizar tú mismo una tasación de tu obra de arte o antigüedad. Puedes buscar objetos similares al tuyo en las bases de datos de las casas de subastas internacionales, tanto físicas como online o en webs especializadas como Artprice (aunque esta última tiene un coste para poder acceder a los resultados de ventas). La mayor dificultad aquí reside en que identifiques exactamente cuál el estilo, período, técnica, taller o artista de forma que puedas hacer una comparación realista. Consulta aquí los criterios para valorar una obra de arte de forma que tengas una buena orientación de qué factores debes tener en cuenta.

Las valoraciones gratuitas de obras de arte y antigüedades pueden conseguirse con bastante facilidad, como puedes ver. También es cierto que no serán valoraciones objetivas y que no siempre casas de subastas o galerías van a estar dispuestas a ofrecernos gratuitamente un servicio que, en realidad, no es su trabajo ya que se dedican a la venta y no a la realización de tasaciones.

Si quieres una valoración objetiva deberás dirigirte a profesionales cualificados e independientes. Normalmente suelen cobrar unos honorarios basados en 100 euros la hora, dependiendo de la dificultad de análisis de una pieza en cuestión. No te ofrecerán comprarte tu pieza ya que no sería ético.

En Tasartia realizamos tasaciones de obras de arte desde 10 euros. Te decimos qué hace que tu pieza sea especial y cuál es su valor objetivo de mercado. De esta forma te será más fácil venderla por tu cuenta si es eso lo que quieres o, simplemente, conocer cuál es el verdadero valor de esa pintura, mueble o joya que siempre ha estado en tu familia. ¿Quién sabe? ¡Puedes tener un tesoro en casa!

¡Comenzamos!

Si quieres solicitar tu tasación y tenerla en sólo 48 horas, rellena este formulario y enseguida te contestaremos.

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Cómo comprar en una subasta de arte y antigüedades.

Una de las mejores cosas de trabajar en una casa de subastas es que todo el mundo siente curiosidad. Especialmente cuando conoces a alguien nuevo que no pertenezca al mundillo del mercado del arte, decir que trabajas en una casa de subastas es una manera estupenda de romper el hielo e iniciar una conversación. Inmediatamente surgen preguntas como: ¿Y qué haces exactamente? ¿Y todo el mundo puede pujar? O mi favorita: ¿Es verdad que si estornudas tienes que comprar lo que se esté subastando?

Como me encanta hablar de mi trabajo, disfruto contestando y normalmente la conversación sigue un derrotero ameno y divertido, pero este tipo de situaciones siempre me hace pensar en el gran desconocimiento del mundo de las subastas que sigue existiendo, incluso a día de hoy.

Por eso, en esta entrada voy a dar respuesta a algunas de las preguntas que más se repiten. Si te interesa descubrir cómo se vende en una casa de subastas (es decir, el otro lado de las subastas), puedes dejarme un comentario. Si llegamos a 30 peticiones, prometo una entrada sobre el tema la semana que viene. 

Espero que te sea útil y si tienes alguna pregunta, no dudes en dejarla en los comentarios o nuestro Facebook.

 

  1. ¿Cómo es asistir a una subasta?

Bueno, pues depende sobre todo de la casa a la que asistas. Si vas a una de las sedes en Nueva York o en Londres de una de las grandes casas internacionales, Christie’s o Sotheby’s, es un auténtico espectáculo. En las más importantes de la temporada se sirve Champagne, caviar y canapés y hay un ambiente festivo y desenfadado muy agradable. No obstante, aunque la puesta en escena pueda parecer casual, todo está cuidado al detalle y totalmente enfocado al objetivo final: la venta de las piezas al mayor precio posible. El «auctioneer», la persona que dirige la subasta y se encarga de adjudicar las obras es siempre un profesional con muchos años de experiencia y se nota en cada movimiento y en cada gesto. Es el responsable de mantener el ritmo de forma que la subasta no se haga pesada (una subasta demasiado larga puede ser, y de hecho es, soporífera). Existe durante todo el tiempo de la subasta cierta emoción contenida y cuando se adjudica una pieza disputada es común aplaudir y felicitar al ganador (en nuestro argot las pujas «se ganan») si es que se encuentra en la sala.

Acudir a una de estas subastas importantes en estas casas es realmente una experiencia inolvidable y lo aconsejo encarecidamente. Incluso aunque no vayas a pujar por nada, merece la pena porque es una oportunidad de aprender de los mejores y de conocer gente interesante.

Si asistes a una subasta en España, la experiencia, en comparación, es más, digamos… anodina. Aunque el «auctioneer» se esfuerce en dar un tono ameno y dinámico, el ritmo es totalmente diferente y no existe esa sensación de «emoción» que las  grandes casas anglosajonas han logrado a la perfección.

2. ¿Las obras están físicamente en la subasta?

Esto depende sobre todo de la casa de subastas. En algunas ocasiones las obras (lotes) están expuestas para que los asistentes puedan verlas, en otras, sólo se ven por fotografías en diapositivas. En las grandes casas suelen mostrarlas durante la puja. En todo caso, todas las casas suelen haber tenido las obras expuestas durante unos días antes para que puedan ser examinadas por los potenciales compradores. Como sabes, en Tasartia,  recomendamos no comprar jamás una obra que no se ha visto personalmente, por diferentes motivos, todos ellos de gran peso. Es mejor ir unos días antes de la subasta para ver las piezas tranquilamente y hacer todas las preguntas que nos puedan surgir de forma que cuando vayamos a pujar tengamos claro qué piezas queremos conseguir y cuál es el precio máximo que estamos dispuestos a pagar por ellas.

3. ¿Hay que pagar algo por ir a una subasta?

No hay que pagar nada por asistir a una subasta, pero sí es importante saber que hay que pagar una comisión por la compra, así como otros costes añadidos. Es decir, al precio de la puja ganadora deberás sumar la comisión de la casa de subastas (suele oscilar entre un 25% y un 5% según la casa), los impuestos y los gastos de transporte, en los casos en que proceda, así como otros posibles costes que pueda tener la casa.

Normalmente, al encontrarnos en el mercado secundario, los precios de salida y de estimación suelen ser muy atractivos. Es algo que en el mercado conocemos bien, cuanto más bajo es el precio de salida, más posibilidad hay de que los pujadores se enzarcen en una lucrativa lucha de pujas y que se alcance un precio de remate más elevado. Como comprador, debes tener en cuenta tu presupuesto máximo incluyendo la comisión de compra, el coste del transporte y cualquier otro posible gasto añadido que pueda tener la casa. El momento de visitar la exposición de las obras antes de la subasta es excelente para plantear todas estas dudas al personal  y no encontrarte con una desagradable sorpresa si te adjudican el lote.

4. ¿Si estornudo me adjudican la pieza?

Rotundamente no 🙂

Es más, para poder pujar deberás registrarte primero y dar todos tus datos de contacto, así como facilitar una cuenta bancaria o número de tarjeta. Si quiere hacer una puja levanta la mano de forma que el auctioneer te vea claramente y no tenga ninguna duda de tu intención.

No obstante, ten en cuenta que las pujas son vinculantes y que si levantas la mano te comprometes a pagar la cantidad en curso. Si la pieza se te adjudica no puedes echarte atrás, por eso jamás pujes sin estar completamente seguro o pensando que te van a superar y no tendrás que pagar (algo bastante tonto, pero que incomprensiblemente, pasa). Hasta que el auctioneer no formule su famoso: «A la de tres» y deje caer el martillo sobre la mesa, la obra no se habrá adjudicado y siempre se aceptarán nuevas pujas. Pero una vez ha caído el martillo no hay marcha atrás.

5. ¿Algún truco para hacerme con una ganga?

Hay varios. Pero uno muy sencillo: si te gusta un lote que no llegó a adjudicarse, pregunta por él al día siguiente de la subasta. Es muy posible que el vendedor esté dispuesto a negociar por debajo del precio de salida.

Si tienes alguna pregunta, puedes dejarla en los comentarios o seguirnos en Facebook.

Tasartia: Valoración de obras de arte y antigüedades y asesoramiento en compra venta.

 

 

¿Tienes dudas sobre si comprar una obra de arte o antigüedad? Una pieza concreta te llama la atención, pero no sabes si es auténtica o si te están pidiendo demasiado por ella. No eres el único. Esta consulta es una de las más frecuentes que recibimos en Tasartia, de hecho muchos clientes contactan con nosotros por primera vez para que les orientemos sobre si comprar o no una pieza concreta.

A continuación, vamos a darte unas sencillas claves para ayudarte a tomar una decisión de la que no tengas que arrepentirte en un futuro:

1. Investiga a qué precios se venden obras similares

Si la obra pertenece a un autor conocido esta tarea es relativamente sencilla si sabes qué buscar. Bastará con que investigues en Internet precios de venta del artista en cuestión y compares con lo que te ofrecen. Ten en cuenta el formato, la época, el tamaño y la procedencia y las diferencias entre el mercado primario y el secundario.

Si es anónima, será más complicado y tendrás que atender a otros datos importantes como la autenticidad, la antigüedad, la calidad técnica, la belleza estética, la demanda actual de ese tipo de obras en el mercado, si la obra ha sido autentificada por algún experto y si existen certificados sobre la misma.

La verdad es que en el 99,9% de los casos que nos han consultado, los precios que se reclamaban eran realmente abusivos. En Tasartia les hemos informado de cuál sería el precio justo dentro de un margen razonable y el por qué del mismo para que de esta forma pudieran negociar en los casos en que estuvieran interesados en continuar con la compra de la pieza.

2.  Insiste en la procedencia de la obra

La mayoría de las veces en que nuestros clientes nos preguntan sobre si comprar una obra de arte, nos encontramos con que los vendedores no les han facilitado información sobre su procedencia, es decir, dónde y cuándo fue adquirida la obra. Cuando les decimos que vuelvan al comprador y les pregunten, éstos, casi siempre, les ponen todo tipo de excusas posibles para no responderles.

Si la obra es auténtica y ha sido adquirida legalmente (algo indispensable si más adelante quieres venderla), el vendedor estará encantado de proporcionarte todo su historial porque eso aumenta el valor de la pieza. Si te responde con evasivas o quiere hacerte creer que no te puede contar todo porque es confidencial (esto suele venir unido a que la pieza procede de una familia noble muy conocida, pero arruinada, uno de los argumentos más utilizados por embaucadores del arte), sal huyendo.

3. Analiza el contexto de la oferta

Hace un par de semanas un cliente nos contactó con una cabeza de Budah tailandesa del período Koitai. Se la ofrecían por «sólo» 100.000 euros y le proporcionaban información de obras similares vendidas en las grandes casas de subastas internacionales por…¡3 millones de euros! Toda una ganga, vamos. Aunque la pieza era interesante, no tenía nada que ver con las rematadas en esos precios. Ni la antigüedad, ni el estilo ni la procedencia eran ni siquiera comparables. De hecho, la valoración real de mercado de la escultura que le ofrecían estaba entre 2.000 y 3.000 euros, siendo una cantidad baja para que esas grandes casas de subastas ni siquiera la admitieran ya que tienen un mínimo de valoración por debajo del cual no aceptan piezas. ¡Y le pedían 100.000 euros!

Si te ofrecen algo así, lo primero es preguntarle a los vendedores por qué no la ofrecen ellos a las casas de subastas y la venden directamente. No tiene ningún sentido que si ellos pueden conseguir un beneficio de 3 millones de euros te la quieran vender a ti por «sólo» 100.000 euros. Claro que la cosa cambia si el valor real es de 3.000 euros.

Ahora bien, ten en cuenta que para justificar esto el vendedor tendrá montada una bonita historia que justificará perfectamente por qué él o ella no puede venderla directamente y se ve «obligado» a «malvender» semejante tesoro. Según la pericia del vendedor esta historia será más o menos creíble; y de hecho, la mayoría de las veces será muy, muy creíble, ya que te puedo asegurar que los clientes que nos consultan no son precisamente poco inteligentes y si han logrado sembrarles la sombra de la duda en una operación así es porque saben cómo convencerles.

Nuestra experiencia nos ha enseñado que si les planteas tus dudas, seguramente te darán un ultimátum: «O compras en dos días este super chollo que te ofrecemos como un favor o se lo venderemos a otro comprador que, además, quiere pagar mucho más que tú».

Ante la más mínima duda siempre pide más información y no te dejes presionar. Invertir en una obra de arte requiere tiempo y seguridad, algo que todos los profesionales y coleccionistas experimentados damos por sentado.

4. Cuidado con las compras de arte y antigüedades en Internet

A veces, en las casas de subastas y plataformas online pueden ofrecer obras de arte y antigüedades a un precio realmente tentador. No obstante, es importante no dejarnos llevar por nuestros impulsos y analizar fríamente si realmente merece la pena pujar por la obra que nos interesa o es mejor dejarla pasar.

En primer lugar, ten en cuenta que al precio de puja ganador debes añadir la comisión de la casa más los gastos de transporte, por lo que es posible que te lleves una desagradable sorpresa final. Valora todos estos gastos, así como otros posibles costes ocultos, antes de darle al botón de pujar.

La mayoría de las casas de subastas y plataformas online trabajan exclusivamente con fotografías, lo que imposibilita al experto, en los casos en que hay alguno, poder inspeccionar la obra personalmente. He trabajado durante años en dos conocidas casas de subastas internacionales y sé que, aunque a veces la intención es la mejor, los expertos no siempre pueden autentificar una pieza a través de fotografías. Datos como la antigüedad de un lienzo o madera, la textura del óleo o de una porcelana o el estado de conservación de bastidores o de la pigmentación son altamente difíciles de apreciar, incluso con fotografías profesionales.

Por otra parte, existe la posibilidad de que la obra te llegue a casa dañada, así que antes de comprar verifica que realmente existe un seguro «clavo a clavo» y que éste te va a cubrir los daños, o que en su defecto, el vendedor se va a hacer responsable.

Pero sobre todo, pregúntate qué ocurre si se produce alguna incidencia, como que el vendedor te ha enviado una obra que no es la de la fotografía, que el estado de conservación es peor que el que aparecía en la web, que al examinarla en casa personalmente ves que no es auténtica, etc…. la casuística en estos casos es casi interminable y, desafortunadamente, muy frecuente. Así que, siempre, antes de pujar infórmate muy bien sobre si la plataforma va a solucionar estos problemas o si, una vez cobrada su comisión, se va a lavar las manos.

Si estás sopesando la compra de alguna obra de arte ten en cuenta estas pautas para tomar una decisión. Si tienes más preguntas, puedes contactar con nosotros. Realizamos consultoría personalizada sobre recomendaciones de compra, especificando el precio máximo que deberías pagar y despejando todas tus dudas sobre la autenticidad y antigüedad de la obra,  de forma que podemos ahorrarte mucho tiempo…¡y dinero!

¡Esperamos tu consulta en este correo: info@tasartia.com!