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Cómo comprar en una subasta de arte y antigüedades.

Una de las mejores cosas de trabajar en una casa de subastas es que todo el mundo siente curiosidad. Especialmente cuando conoces a alguien nuevo que no pertenezca al mundillo del mercado del arte, decir que trabajas en una casa de subastas es una manera estupenda de romper el hielo e iniciar una conversación. Inmediatamente surgen preguntas como: ¿Y qué haces exactamente? ¿Y todo el mundo puede pujar? O mi favorita: ¿Es verdad que si estornudas tienes que comprar lo que se esté subastando?

Como me encanta hablar de mi trabajo, disfruto contestando y normalmente la conversación sigue un derrotero ameno y divertido, pero este tipo de situaciones siempre me hace pensar en el gran desconocimiento del mundo de las subastas que sigue existiendo, incluso a día de hoy.

Por eso, en esta entrada voy a dar respuesta a algunas de las preguntas que más se repiten. Si te interesa descubrir cómo se vende en una casa de subastas (es decir, el otro lado de las subastas), puedes dejarme un comentario. Si llegamos a 30 peticiones, prometo una entrada sobre el tema la semana que viene. 

Espero que te sea útil y si tienes alguna pregunta, no dudes en dejarla en los comentarios o nuestro Facebook.

 

  1. ¿Cómo es asistir a una subasta?

Bueno, pues depende sobre todo de la casa a la que asistas. Si vas a una de las sedes en Nueva York o en Londres de una de las grandes casas internacionales, Christie’s o Sotheby’s, es un auténtico espectáculo. En las más importantes de la temporada se sirve Champagne, caviar y canapés y hay un ambiente festivo y desenfadado muy agradable. No obstante, aunque la puesta en escena pueda parecer casual, todo está cuidado al detalle y totalmente enfocado al objetivo final: la venta de las piezas al mayor precio posible. El «auctioneer», la persona que dirige la subasta y se encarga de adjudicar las obras es siempre un profesional con muchos años de experiencia y se nota en cada movimiento y en cada gesto. Es el responsable de mantener el ritmo de forma que la subasta no se haga pesada (una subasta demasiado larga puede ser, y de hecho es, soporífera). Existe durante todo el tiempo de la subasta cierta emoción contenida y cuando se adjudica una pieza disputada es común aplaudir y felicitar al ganador (en nuestro argot las pujas «se ganan») si es que se encuentra en la sala.

Acudir a una de estas subastas importantes en estas casas es realmente una experiencia inolvidable y lo aconsejo encarecidamente. Incluso aunque no vayas a pujar por nada, merece la pena porque es una oportunidad de aprender de los mejores y de conocer gente interesante.

Si asistes a una subasta en España, la experiencia, en comparación, es más, digamos… anodina. Aunque el «auctioneer» se esfuerce en dar un tono ameno y dinámico, el ritmo es totalmente diferente y no existe esa sensación de «emoción» que las  grandes casas anglosajonas han logrado a la perfección.

2. ¿Las obras están físicamente en la subasta?

Esto depende sobre todo de la casa de subastas. En algunas ocasiones las obras (lotes) están expuestas para que los asistentes puedan verlas, en otras, sólo se ven por fotografías en diapositivas. En las grandes casas suelen mostrarlas durante la puja. En todo caso, todas las casas suelen haber tenido las obras expuestas durante unos días antes para que puedan ser examinadas por los potenciales compradores. Como sabes, en Tasartia,  recomendamos no comprar jamás una obra que no se ha visto personalmente, por diferentes motivos, todos ellos de gran peso. Es mejor ir unos días antes de la subasta para ver las piezas tranquilamente y hacer todas las preguntas que nos puedan surgir de forma que cuando vayamos a pujar tengamos claro qué piezas queremos conseguir y cuál es el precio máximo que estamos dispuestos a pagar por ellas.

3. ¿Hay que pagar algo por ir a una subasta?

No hay que pagar nada por asistir a una subasta, pero sí es importante saber que hay que pagar una comisión por la compra, así como otros costes añadidos. Es decir, al precio de la puja ganadora deberás sumar la comisión de la casa de subastas (suele oscilar entre un 25% y un 5% según la casa), los impuestos y los gastos de transporte, en los casos en que proceda, así como otros posibles costes que pueda tener la casa.

Normalmente, al encontrarnos en el mercado secundario, los precios de salida y de estimación suelen ser muy atractivos. Es algo que en el mercado conocemos bien, cuanto más bajo es el precio de salida, más posibilidad hay de que los pujadores se enzarcen en una lucrativa lucha de pujas y que se alcance un precio de remate más elevado. Como comprador, debes tener en cuenta tu presupuesto máximo incluyendo la comisión de compra, el coste del transporte y cualquier otro posible gasto añadido que pueda tener la casa. El momento de visitar la exposición de las obras antes de la subasta es excelente para plantear todas estas dudas al personal  y no encontrarte con una desagradable sorpresa si te adjudican el lote.

4. ¿Si estornudo me adjudican la pieza?

Rotundamente no 🙂

Es más, para poder pujar deberás registrarte primero y dar todos tus datos de contacto, así como facilitar una cuenta bancaria o número de tarjeta. Si quiere hacer una puja levanta la mano de forma que el auctioneer te vea claramente y no tenga ninguna duda de tu intención.

No obstante, ten en cuenta que las pujas son vinculantes y que si levantas la mano te comprometes a pagar la cantidad en curso. Si la pieza se te adjudica no puedes echarte atrás, por eso jamás pujes sin estar completamente seguro o pensando que te van a superar y no tendrás que pagar (algo bastante tonto, pero que incomprensiblemente, pasa). Hasta que el auctioneer no formule su famoso: «A la de tres» y deje caer el martillo sobre la mesa, la obra no se habrá adjudicado y siempre se aceptarán nuevas pujas. Pero una vez ha caído el martillo no hay marcha atrás.

5. ¿Algún truco para hacerme con una ganga?

Hay varios. Pero uno muy sencillo: si te gusta un lote que no llegó a adjudicarse, pregunta por él al día siguiente de la subasta. Es muy posible que el vendedor esté dispuesto a negociar por debajo del precio de salida.

Si tienes alguna pregunta, puedes dejarla en los comentarios o seguirnos en Facebook.

Tasartia: Valoración de obras de arte y antigüedades y asesoramiento en compra venta.

 

 

¿Tienes dudas sobre si comprar una obra de arte o antigüedad? Una pieza concreta te llama la atención, pero no sabes si es auténtica o si te están pidiendo demasiado por ella. No eres el único. Esta consulta es una de las más frecuentes que recibimos en Tasartia, de hecho muchos clientes contactan con nosotros por primera vez para que les orientemos sobre si comprar o no una pieza concreta.

A continuación, vamos a darte unas sencillas claves para ayudarte a tomar una decisión de la que no tengas que arrepentirte en un futuro:

1. Investiga a qué precios se venden obras similares

Si la obra pertenece a un autor conocido esta tarea es relativamente sencilla si sabes qué buscar. Bastará con que investigues en Internet precios de venta del artista en cuestión y compares con lo que te ofrecen. Ten en cuenta el formato, la época, el tamaño y la procedencia y las diferencias entre el mercado primario y el secundario.

Si es anónima, será más complicado y tendrás que atender a otros datos importantes como la autenticidad, la antigüedad, la calidad técnica, la belleza estética, la demanda actual de ese tipo de obras en el mercado, si la obra ha sido autentificada por algún experto y si existen certificados sobre la misma.

La verdad es que en el 99,9% de los casos que nos han consultado, los precios que se reclamaban eran realmente abusivos. En Tasartia les hemos informado de cuál sería el precio justo dentro de un margen razonable y el por qué del mismo para que de esta forma pudieran negociar en los casos en que estuvieran interesados en continuar con la compra de la pieza.

2.  Insiste en la procedencia de la obra

La mayoría de las veces en que nuestros clientes nos preguntan sobre si comprar una obra de arte, nos encontramos con que los vendedores no les han facilitado información sobre su procedencia, es decir, dónde y cuándo fue adquirida la obra. Cuando les decimos que vuelvan al comprador y les pregunten, éstos, casi siempre, les ponen todo tipo de excusas posibles para no responderles.

Si la obra es auténtica y ha sido adquirida legalmente (algo indispensable si más adelante quieres venderla), el vendedor estará encantado de proporcionarte todo su historial porque eso aumenta el valor de la pieza. Si te responde con evasivas o quiere hacerte creer que no te puede contar todo porque es confidencial (esto suele venir unido a que la pieza procede de una familia noble muy conocida, pero arruinada, uno de los argumentos más utilizados por embaucadores del arte), sal huyendo.

3. Analiza el contexto de la oferta

Hace un par de semanas un cliente nos contactó con una cabeza de Budah tailandesa del período Koitai. Se la ofrecían por «sólo» 100.000 euros y le proporcionaban información de obras similares vendidas en las grandes casas de subastas internacionales por…¡3 millones de euros! Toda una ganga, vamos. Aunque la pieza era interesante, no tenía nada que ver con las rematadas en esos precios. Ni la antigüedad, ni el estilo ni la procedencia eran ni siquiera comparables. De hecho, la valoración real de mercado de la escultura que le ofrecían estaba entre 2.000 y 3.000 euros, siendo una cantidad baja para que esas grandes casas de subastas ni siquiera la admitieran ya que tienen un mínimo de valoración por debajo del cual no aceptan piezas. ¡Y le pedían 100.000 euros!

Si te ofrecen algo así, lo primero es preguntarle a los vendedores por qué no la ofrecen ellos a las casas de subastas y la venden directamente. No tiene ningún sentido que si ellos pueden conseguir un beneficio de 3 millones de euros te la quieran vender a ti por «sólo» 100.000 euros. Claro que la cosa cambia si el valor real es de 3.000 euros.

Ahora bien, ten en cuenta que para justificar esto el vendedor tendrá montada una bonita historia que justificará perfectamente por qué él o ella no puede venderla directamente y se ve «obligado» a «malvender» semejante tesoro. Según la pericia del vendedor esta historia será más o menos creíble; y de hecho, la mayoría de las veces será muy, muy creíble, ya que te puedo asegurar que los clientes que nos consultan no son precisamente poco inteligentes y si han logrado sembrarles la sombra de la duda en una operación así es porque saben cómo convencerles.

Nuestra experiencia nos ha enseñado que si les planteas tus dudas, seguramente te darán un ultimátum: «O compras en dos días este super chollo que te ofrecemos como un favor o se lo venderemos a otro comprador que, además, quiere pagar mucho más que tú».

Ante la más mínima duda siempre pide más información y no te dejes presionar. Invertir en una obra de arte requiere tiempo y seguridad, algo que todos los profesionales y coleccionistas experimentados damos por sentado.

4. Cuidado con las compras de arte y antigüedades en Internet

A veces, en las casas de subastas y plataformas online pueden ofrecer obras de arte y antigüedades a un precio realmente tentador. No obstante, es importante no dejarnos llevar por nuestros impulsos y analizar fríamente si realmente merece la pena pujar por la obra que nos interesa o es mejor dejarla pasar.

En primer lugar, ten en cuenta que al precio de puja ganador debes añadir la comisión de la casa más los gastos de transporte, por lo que es posible que te lleves una desagradable sorpresa final. Valora todos estos gastos, así como otros posibles costes ocultos, antes de darle al botón de pujar.

La mayoría de las casas de subastas y plataformas online trabajan exclusivamente con fotografías, lo que imposibilita al experto, en los casos en que hay alguno, poder inspeccionar la obra personalmente. He trabajado durante años en dos conocidas casas de subastas internacionales y sé que, aunque a veces la intención es la mejor, los expertos no siempre pueden autentificar una pieza a través de fotografías. Datos como la antigüedad de un lienzo o madera, la textura del óleo o de una porcelana o el estado de conservación de bastidores o de la pigmentación son altamente difíciles de apreciar, incluso con fotografías profesionales.

Por otra parte, existe la posibilidad de que la obra te llegue a casa dañada, así que antes de comprar verifica que realmente existe un seguro «clavo a clavo» y que éste te va a cubrir los daños, o que en su defecto, el vendedor se va a hacer responsable.

Pero sobre todo, pregúntate qué ocurre si se produce alguna incidencia, como que el vendedor te ha enviado una obra que no es la de la fotografía, que el estado de conservación es peor que el que aparecía en la web, que al examinarla en casa personalmente ves que no es auténtica, etc…. la casuística en estos casos es casi interminable y, desafortunadamente, muy frecuente. Así que, siempre, antes de pujar infórmate muy bien sobre si la plataforma va a solucionar estos problemas o si, una vez cobrada su comisión, se va a lavar las manos.

Si estás sopesando la compra de alguna obra de arte ten en cuenta estas pautas para tomar una decisión. Si tienes más preguntas, puedes contactar con nosotros. Realizamos consultoría personalizada sobre recomendaciones de compra, especificando el precio máximo que deberías pagar y despejando todas tus dudas sobre la autenticidad y antigüedad de la obra,  de forma que podemos ahorrarte mucho tiempo…¡y dinero!

¡Esperamos tu consulta en este correo: info@tasartia.com!

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Fuente: Revista Muy Interesante.

El Castillo de Bran, una fortaleza del siglo XIII cerca de Brasov en Transilvania, goza de gran popularidad debido a su relación con la novela El Conde Drácula de Bram Stoker, quien se inspiró en la ciudadela medieval para describir el hogar del mítico vampiro. Actualmente sus dueños, la casa real de Habsburgo, lo han puesto a la venta.

El famoso autor jamás visitó Rumania, sino que probablemente imaginó el castillo de Drácula basándose en imágenes y descripciones del Castillo de Bran. Narra la fortaleza del Conde de Transilvania como situada por encima de un valle, alzada sobre una roca arriba de un río. El Castillo de Bran es el único en todo el país que cumple estas características.

Para la creación del monstruoso Drácula, Stoker se inspiró en un sanguinario personaje histórico: Vlad III, Príncipe de Valaquia (actualmente Rumania), conocido como Vlad el Empalador. Nacido en 1431, fue un gran guerrero en contra del expansionismo otomano que amenazaba a su país y al resto de Europa en el siglo XV. Tras integrarse a la Orden del Dragón, una orden militar cristiana de caballeros (generalmente nobles y príncipes), recibió el nombre Dracul («dragón»).

Curiosamente, el príncipe Vlad III Draculea no habitó el Castillo de Bran sino el Castillo de Poenari, hoy parcialmente en ruinas. Más allá de su vínculo con el personaje ficticio, el Castillo de Bran es un monumento nacional y una gran atracción turística debido a su antigüedad y asombrosa arquitectura. El gobierno de Rumania ha puesto una oferta de 80 millones de dólares en la legendaria construcción.

¿Quieres ver el Castillo de Drácula por dentro? Puedes hacerlo con este vídeo:

 

 

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Ushebti es un término egipcio que significa «los que responden» y son pequeñas estatuas que en el Antiguo Egipto se depositaban en la tumba del difunto. La mayoría estaban hechas de fayenza, madera o piedra aunque los más valiosos estaban tallados en lapislázuli. Su cometido en la religión y mitología egipcia era servirle al difunto en el Aaru (el Paraíso de la mitología egipcia), ya que los egipcios pensaban que estas estatuillas trabajarían para ellos en la otra vida.

Su nombre varió a medida que la lengua egipcia fue evolucionando. Se denominaron shabtis durante el Imperio Medio, shauabtis en el Imperio Nuevo y ushebtis a partir del Periodo tardío de Egipto.

Los ejemplares más antiguos proceden de la tumba de Gua en Bersha, que vivió durante el Imperio Medio.

Generalmente eran figuras momiformes, a imagen del difunto, portando una azada y, a veces, un saco a la espalda. En el Imperio Medio llevaban inscrito el ensalmo 472 de los Textos de los Sarcófagos; durante el Imperio Nuevo, en la parte delantera tenían escrito el capítulo VI del Libro de los Muertos que, recitándolo, «les dotaba de vida» y así podían trabajar en lugar del difunto.

El número de ushebtis depositados en las tumbas varió según la época e importancia del personaje. Algunos enterramientos del Imperio Nuevo poseían 365 ushebtis, o más, correspondientes a cada día del año; se encontraron más de cuatrocientos en la tumba del faraón Tutanjamón (Tutankamon), en la de Sethy I más de setecientos, y en la de Taharqo más de un millar.

Los precedentes de estas estatuillas se encuentran en las primitivas prácticas de ejecuciones rituales. Durante la dinastía I, el faraón Dyer fue inhumado junto a su esposa, y en las inmediaciones se hallaron más de trescientos sirvientes. Al finalizar la dinastía II, los sacrificios rituales fueron reemplazados por simbólicas reproducciones grabadas en los muros de las tumbas, estatuillas de portadores de ofrendas y sirvientes representando diversos oficios. A partir del Imperio Medio se impone el empleo de ushebtis.

Son relativamente fáciles de encontrar. Se encuentran en numerosos museos como el British Museu, el Louvre, el Museo Egipcio de Berlín, el Met de Nueva York, etc. También, a menudo, salen a la venta en casas de antigüedades o de subastas.

 

  • La obra, ‘Ciprés, cielo y campo’, fue pintado en 1889 y su rastro se perdió hace 40 años

El lienzo de Van Gogh 'Ciprés, cielo y campo'.

El lienzo de Van Gogh ‘Ciprés, cielo y campo’. Fuente: EL MUNDO

La Agencia Tributaria ha descubierto durante la apertura de una caja de seguridad embargada a un defraudador al Fisco una obra de incalculable valor del pintor holandés Vincent van Gogh, de la que se había perdido el rastro en el Kunsthistorisches Institut de Vienahace cerca de 40 años. Se trataría de Ciprés, cielo y campo y está fechada en 1889.

El cuadro se pintó probablemente durante la estancia del loco del pelo rojo en el manicomio francés de Saint Rémy de Provence -meses después de que se hubiese mutilado el lóbulo de la oreja izquierda tras un incidente con Gauguin-, donde compuso numerosos paisajes con ciprés, entre ellos el célebre de La noche estrellada.

La Hacienda Pública anunció el pasado mes de octubre una operación que contemplaba el decomiso de 542 cajas de seguridad en 270 sucursales bancarias de las que eran titulares 551 contribuyentes -entre personas físicas y jurídicas- que suman deudas por valor total de 319 millones de euros en fase de embargo.

A principios de diciembre, durante la apertura de una de ellas en presencia del deudor, los funcionarios de la Agencia Tributaria encontraron un lienzo sin enmarcar en el que se representa al óleo un árbol a la luz del atardecer con las pinceladas ondulantes de colores vivos características del genio de Zundert. Ante su sorpresa, el titular de la caja lo reconoció en ese mismo acto como la obra Ciprés, cielo y campo, original de Vincent van Gogh, de la que dijo que pertenece a un millonario extranjero del que él sería un mero depositario desde que el cuadro fue traído a España en 2010, según el relato que hicieron a este diario fuentes cercanas a la investigación.

Efectivamente, además de la firma en trazos trémulos genuina del pintor enloquecido, en el reverso del pequeño panel de 35 centímetros de alto por 32 de ancho figuran tres sellos que daban credibilidad a esa confesión. El más antiguo, lacrado en rojo, correspondiente alRijksmuseum y datado el 8 de abril de 1944, durante la ocupación de la Alemania nazi; el siguiente, del Museum der Schöne Künste(Museo de Bellas Artes) de Berlín, sin fecha, y el más reciente, delKunsthistorisches Institut der Universität Wien (Instituto de Historia del Arte de la Universidad de Viena), registrado el 10 de abril de 1974.

Autenticidad verificada

Dos peritos certificaron para la Agencia Tributaria este mes de abril la más que probable autenticidad de la pintura. Entre otros motivos, comprobaron que el lacrado del Rijksmuseum de Amsterdam es exacto en el color, el contenido y el material al que se usaba durante el nazismo en esa pinacoteca holandesa, de la que años más tarde se separó la colección Van Gogh. No obstante, la resolución final la llevarán a cabo las autoridades del Ministerio de Cultura o, en su caso, de la Dirección General de Patrimonio del Estado.

El hallazgo en una operación de esta naturaleza es insólito. Es relativamente habitual, en cambio, que se acepten obras de arte que pasan a integrar el patrimonio público como pago voluntario de deudas con la Agencia Tributaria. En una respuesta parlamentaria recogida en 2012 por Europa Press, el Gobierno hacía inventario de las piezas recibidas en ese concepto desde cinco años antes, y contabilizaba tres picassos, dos mirós y un madrazo, entre otras muchas, además de objetos singulares como 15 trajes de luces y de rejoneador o diseños de los principales modistas españoles, comoJesús del Pozo o Ágatha Ruiz de la Prada. Hacienda regula un procedimiento específico para estos casos en el que impone un informe favorable del Ministerio de Cultura.

Según datos de Hacienda, de las 542 cajas de seguridad contra las que estaba previsto inicialmente que se trabase embargo, se ha procedido al decomiso efectivo de 357, de las cuales se habían abierto físicamente 154 hasta marzo. En el proceso, la Agencia Tributaria ha conseguido ingresar dos millones de euros, procedentes de los billetes que se encontraban en su interior y de los contribuyentes que se han personado para pagar la deuda con Hacienda para evitar la apertura de su caja de seguridad.

También se han encontrado joyas en 17 de las cajas y algún otro objeto con valor artístico. Todavía queda pendiente la apertura de 106 cajas que necesitan la autorización judicial tras la negativa del titular. Hay 10 en las que la Agencia Tributaria ya dispone de autorización judicial y otras 87 en las que se espera a la localización del defraudador, que se encontraría prófugo de las autoridades de Hacienda.

El resto no ha podido ser abierto debido a que el deudor no era titular, sino que sólo aparecía como autorizado, o a que el contrato hábil ya se había cancelado.