Conversando con Isabel de Clemente


«El dibujo es el esqueleto de casi todas las obras de arte, es la parte fundamental, son los cimientos, la columna vertebral… El dibujo son los trazos que rompen el vacío al que te enfrentas en un lienzo en blanco. Es el negro sobre blanco.» Isabel de Clemente.

La artista Isabel de Clemente durante su actuación en un happening inspirado en el Moulin Rouge del París de la Belle Époque.

África. Acrílico sobre papel.
Tormenta. Técnica mixta sobre papel.
El Capricho. Acrílico sobre tabla.
Medusas. Acrílico sobre lienzo.
Tener pájaros en la cabeza. Tinta sobre papel.
Dinner is served. Acrílico sobre tabla.
De vuelta a casa. Acrílico sobre tabla.
Entre caminos II. Técnica mixta sobre madera.
Madre e hija. Técnica mixta sobre papel.

Isabel de Clemente es una chica joven que nos sorprende con una radiante sonrisa que parece iluminarlo todo a su alrededor. Su obra, sin embargo, revela una mirada profunda, reflexiva y sabia, propia de una mujer que hubiera vivido mil años. En su trabajo se alternan colores fuertes y llamativos, casi fauvistas,  con  formas contundentes y tonos casi pasteles combinados sutilmente para crear figuras apenas insinuadas. Cada pincelada de Isabel nos habla de su sólida formación, de su temprano talento y de su forma de ver la vida, dibujada por trazos que se entrecruzan tejiendo nuestros destinos. ¿Quieres conocer a Isabel, y descubrir la belleza y la filosofía de sus obra? No te pierdas la entrevista que ha tenido la gran amabilidad de concedernos.

          Isabel, ¿cómo descubriste que el arte era para ti mucho más que una simple afición? 
     Comencé a pintar con 5 años cuando mis padres nos apuntaron a mi hermana mayor y a mí a unas clases de pintura los sábados por la mañana. Allí gané mi primer premio, quedé la primera en la categoría infantil y me regalaron algo que aún conservo: un maletín de madera con pequeños tubitos de pinturas al óleo, carboncillos, espátula, paleta y demás material de pintura. Por supuesto, ya no me queda nada del material excepto el maletín y la espátula, que espero conservarlos siempre.
Cuando tenía ocho años ce
rraron el lugar al que acudíamos cada sábado y entonces sólo pintaba en el cole y en casa. Pasaron cuatro años cuando, un día esperando un autobús con mi madre vimos el anuncio de una nueva academia cerca de casa, al día siguiente ya estaba apuntada con ellos. Desde entonces he tenido la suerte de pintar en distintas academias, pasando por la facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid y aprender de cada profesor y cada compañero distintas cosas, métodos, técnicas…
El arte pasó de ser una afición a ser un motor para mi vida hace muchos años. Muchas veces elijo los destinos de vacaciones dependiendo de los museos que haya en ellos. Bajarte de un avión o de un tren e ir directamente a las taquillas del museo o servicio de guardarropía para dejar las maletas y poder empaparte de las obras que cuelgan en sus paredes es algo emocionante para mí. Hay obras que hacen que el corazón te lata más fuerte, hay obras que te entristecen, hay obras que no sabes cómo las hizo su autor, hay obras que no se escapan de tu cabeza nunca y lo mejor de todo es que siempre te faltan obras por ver.
     Viendo tus dibujos está claro que es uno de tus puntos fuertes y que lo dominas con materiales muy diferentes como el lápiz, la tinta o el carboncillo. ¿El dibujo es siempre la base de tus obras? 
      El dibujo es el esqueleto de casi todas las obras de arte, es la parte fundamental, son los cimientos, la columna vertebral…El dibujo son los trazos que rompen el vacio al que te enfrentas en un lienzo blanco. Es el negro sobre blanco.  Es cierto que en otro tipo de obras, de mayor carga material y/o pintura busco composición y plasticidad y no le doy importancia al dibujo como tal, al dibujo de líneas. En esas ocasiones busco un tipo de dibujo de formas geométricas, de pesos, de llenos y de vacios… aunque al fin y al cabo, supongo que nunca deja de ser dibujo.  
     Hay muchas personas que sostienen que el mundo es pura matemática, no lo discuto, sólo que yo pienso que es dibujo. Está claro que el dibujo es una suma de líneas, así que también se puede englobar en las matemáticas. En la universidad tuve un profesor de dibujo en segundo que decía cosas en clase que nunca olvidaré, aunque en su momento no las entendía bien. No quería que usáramos goma de borrar, ni gamuzas de piel para el carboncillo. Decía que no teníamos que borrar las líneas que no nos gustasen, sino que teníamos que hacer otras que lucharan con ellas, más fuertes quizá. Supongo que con los recuerdos sucede algo similar. Años más tarde al ver dibujos del cuerpo humano de Miguel Ángel en Florencia entendí sus palabras perfectamente. Creo que logré aplicar aquella lección en mis obras, nunca como Miguel Ángel, eso está claro.
Hubo otro profesor de una asignatura teórica, mi favorito de la universidad, que también veía dibujo por todas partes: en las formas que va haciendo el humo, en las arrugas del cuerpo humano…Éste se le asemejaba a un mapa, un mapa de nuestra vida, en el que la suma de arrugas, cicatrices y demás  era el índice de nuestro paso por ella. También sostenía que al caminar vamos creando líneas por las calles, trazos invisibles. Tanto es así, que para él morirse es desdibujarse, porque nuestros contornos se deshacen, desaparece nuestra piel y con ella el mapa de lo vivido.  Nunca olvidaré sus clases magistrales que tanto invitaban a reflexionar.
        En tu pintura se alternan obras donde predominan los colores fuertes con otras donde destacan las tonalidades en tonos pastel. ¿De qué depende que te decantes por unos colores u otros…tu estado de ánimo, la evolución de tus obras….? 
    En mi caso, los colores elegidos suelen ir unidos a la temática de la obra. A veces relacionamos canciones a momentos, nombres a caras o caras a nombres, olores a lugares o personas…son ese tipo de uniones, de parejas que nadan en nuestros subconscientes las que me hacen decantar por unos colores u otros. Por otro lado, crear obras es una constante búsqueda, es algo infinito, pienso que esa es su magia, lo que te engancha. Por ejemplo, en ocasiones puedes probar a crear algo alegre con colores oscuros o viceversa, como un reto. También me obligo a usar distintas gamas de color para no encasillarme en mi predilecta y así hacer nuevas búsquedas.
           ¿Cómo llegaste al grabado? ¿Qué ha supuesto para tu obra iniciarte en esta nueva técnica?
      Estudié un año de grabado en la universidad, conocimos las distintas posibilidades de esta técnica con varias obras propias. Me gustó mucho elegir esa asignatura porque ahora cuando veo grabados en museos o exposiciones entiendo mejor los pasos que dio el autor para acabar sus obras. Con el grabado se consiguen distintos efectos que con la pintura, aunque luego puedes intentar crear con pintura los resultados que conseguiste en grabado y viceversa.
   Todas las manifestaciones artísticas pueden alimentarse y apoyarse entre ellas y esto es muy enriquecedor. Sí que es verdad que tengo mucha menor cantidad de grabados que de pinturas y dibujos ya que es una técnica muy meticulosa, laboriosa y lenta. Me gusta mucho poder retocar lo que estoy haciendo con inmediatez. Un mismo cuadro en un día puede cambiar totalmente, me encanta que lo que estoy haciendo tenga gran capacidad de transformación y esto es algo que el grabado no te permite.
     Muchos pasos dados en grabado son irreversibles. En grabado se parte del blanco y vas hacia el negro, puedes siempre oscurecer, pero no aclarar. En esto la técnica del grabado es similar a la acuarela, sólo que en la acuarela no hay interm
ediarios entre tu obra y tú, salvo tu mano, pinceles, esponjas, trapos…En cambio, en el grabado los ácidos en los que hay que sumergir las planchas pueden jugarte una mala pasada si no mides bien los tiempos. Aunque en mi taller hoy en día no dispongo de los materiales necesarios poseo la gran suerte de tener un amigo que me ha ofrecido espacio en su taller y usar su tórculo para hacer más grabados, así que lo más seguro es que vuelva a trabajar con esta técnica en alguna ocasión.
       En el año 2000 fuiste seleccionada en la XVI Edición Premio de Pintura L´ORÉAL y dos años después en el  XIV Certamen Nacional de Pintura Rápida Parque de El Buen Retiro. ¿Qué han supuesto estos reconocimientos en tu carrera? 
    Han supuesto una gran alegría para mí y la gente que me quiere, al igual que lo supuso mi primer premio en categoría infantil mencionado anteriormente. Alegra mucho ver que los profesionales del mundo del arte que componen los jurados de los certámenes valoran positivamente tu obra y te seleccionan, también hace mucha ilusión tener en la estantería de casa los catálogos con la foto de tu obra seleccionada y tu nombre en ellos. En aquellas ocasiones además, tuve el gran privilegio de tener colgados cuadros en dos edificios emblemáticos de Madrid: el Conde Duque y Casa de Vacas.
      En 2010 algunas de tus obras fueron seleccionadas para formar parte del escaparate que resultó ganador en el II Concurso Nacional de escaparates Surkana,  lo que aportó  más visibilidad y proyección a tu trabajo. ¿Crees que existe una relación entre Arte, Escenografía y Escaparatismo?
    Seleccionaron mis obras para formar parte del escaparate Surkana que resultó ser ganador del II Concurso Nacional deescaparates Surkana 2010 y fue una experiencia que me gustó mucho ya que se unieron dos mundos que me encantan: la pintura y la moda.
    Por otro lado me encantaría trabajar como escaparatista también, creo que se me daría genial, el problema es que no tengo ningún título como tal. Sí que es cierto que en la universidad estudié un año de escenografía y encuentro similitudes entre la escenografía y el escaparatismo, por supuesto salvando la enormes diferencias que hay entre ambas. Lo primero es que el tamaño de un escenario no tiene nada que ver con el de un escaparate, por grande que este fuera. Lo segundo es que en un escenario hay que contar con el movimiento de actores y su peso sobre los distintos elementos de atrezzo y también con el movimiento del escenario en sí mismo o de sus elementos mientras que el escaparate es algo estático y lo tercero es que un escenario ha de ser acorde a la representación que tendrá lugar en él mientras que en un escaparate hay mucha mayor libertad temática. En común tienen que ambos presentan elementos tridimensionales con los que hay que llenar un espacio y un público que lo contempla desde el frente. Sí creo que hay una estrecha relación entre Arte, Escenografía y Escaparatismo y estaría muy contenta de participar en proyectos futuros que aunaran estos tres elementos.
         Hoy en día lograr exponer es una misión casi imposible para muchos artistas, tú lo has logrado con una buena acogida en varias exposiciones a nivel nacional. ¿Qué te ha aportado esto a tu carrera? 
     Siempre se mira el curriculum del artista, al igual que el de cualquier persona que se presenta para la vacante en una oficina. Es algo complejo, ya que desde el primer momento suelen pedirte  experiencia y claro, no es algo innato. Por suerte, siempre hay alguien que te da una primera oportunidad. En mi caso la oportunidad me la brindaron dos concursos públicos con 18 y 20 años. Con 18 años hice un cuadro conjunto con unos compañeros de la academia en la que pintaba entonces. Nos dividimos en varios grupos y presentamos los distintos cuadros al concurso de pintura L’Oreal. Mi grupo fue el único afortunado de la academia en ser seleccionado, nos pusimos muy contentos. El día de la inauguración fue espectacular, con 18 años ver un cuadro tuyo colgado en una de las salas del gran edificio Conde Duque fue impactante, el cocktail de la inauguración en el patio del Conde Duque tras el discurso del alcalde del momento, Álvarez del Manzano, también lo fue.
     Dos años después participé por primera vez en el concurso de pintura rápida del Parque del buen Retiro y también fui seleccionada. Fue genial ver un cuadro que había hecho solamente yo colgado en una de las paredes de Casa de vacas, me dio seguridad ver que también en solitario tenía buena acogida mi obra. Pienso que además de aportarte felicidad y confianza en lo que haces te aporta oportunidades para futuras exposiciones ya que enriquece tu curriculum.
     Y por último Isabel, cuéntanos en qué proyectos estás trabajando actualmente. ¿Cuándo y dónde podremos verlos? 
       Actualmente estoy trabajando
en tres obras que podréis ver en la galería Al Marge espai d’art, sita en el casco histórico de Xàbia (Virgen del Pilar 9) desde el 7 de diciembre hasta el 5 de enero. Será una exposición muy interesante en la que podréis encontrar escultura, pintura, grabado y fotografía de más de cincuenta artistas. En esta exposición curiosamente vuelven a unirse arte y matemáticas ya que los artistas crearemos 3 obras especialmente para esta exposición con la peculiaridad de que el tamaño tiene que ser 30×30 y en el caso de las esculturas 30x30x30. Será una exposición especial que tendrá lugar en unas fechas también especiales como lo son las navidades. Esperamos que vayáis por allí aprovechando los festivos de diciembre y las vacaciones de navidad.
   
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      Personalmente valoro mucho que un artista esté continuamente reinventándose, afrontando nuevas técnicas y creando obras totalmente distintas unas de otras. Este es el caso de Isabel que, a pesar de su talento en todas las disciplinas y materiales que nos ha mostrado aquí continúa investigando y avanzando con una mentalidad fresca y abierta. Como bien dices lo mejor del arte es que siempre te faltan obras por ver y desde aquí, Isabel, seguiremos atentos a tus nuevas creaciones.  
     
       Para profundizar en  la obra de Isabel de Clemente y contactar con ella podéis visitar su muy recomendable web: www.isabeldeclemente.com

       Desde aquí Isabel, te deseamos muchísima suerte con tu trabajo y tus nuevos proyectos. ¡Muchas gracias por haber compartido un poco de tu obra con nosotros!

Información proporcionada por el Blog de Ana Trigo (www.anatrigo.es)

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