«Me gusta que se vean bien las pinceladas en los cuadros, los realismos fotográficos no me interesan.  La manera en que aplica las pinceladas dice mucho del carácter de un pintor» Paco Navarro.
Autorretrato de Paco Navarro

Fuerza, intensidad y reflexión definen la obra de Paco Navarro. Una pincelada rápida, casi salvaje pero al mismo tiempo perfectamente controlada para definir el contorno de sus figuras y la textura de sus fondos. Y sobre todo, la luz, una luz radiante que inunda los rostros, los movimientos y el mar. Así es la obra de un artista que un día descubrió que no vivía la vida que realmente deseaba y tuvo el valor de cambiarlo todo. El resultado es sencillamente espectacular.

    Paco, en La Página Escondida  siempre nos gusta saber cómo fue ese momento en que te das cuenta que necesitas pintar para expresarte, que el Arte va a formar parte de tu vida. ¿Cómo fue en tu caso?
Mi interés por expresarme sin contar con las palabras llegó pronto, en el colegio, pero no fue la pintura, sino la música. Aprendí a tocar canciones folk y pop con la guitarra, y en COU empecé a escribirlas. Estudiando Derecho descubrí que la música me arrastraba sin remedio. Compaginé los estudios poniendo mi voz, cantando, en anuncios para radio y televisión. Al terminar la carrera me ofrecieron grabar un disco con nueve canciones mías.  
Representantes

El disco se grabó en Madrid, aunque por razones que no vienen al caso no llegó a comercializarse. Dejé la música, quiero decir, renuncié a dedicarme profesionalmente a ella, y la vida se me hizo muy cuesta arriba. Me colegié y ejercí la abogacía durante unos años que felizmente tengo olvidados. Escribí algunos cuentos, inventé unos juegos de cartas, y pinté los primeros acrílicos. Fueron esos primeros cuadros los que vinieron a salvarme. Como en los acordes de la guitarra, hay música en los tonos de los colores. Vendí algunas obras y cerré el despacho para volcarme de lleno en la pintura. Desde entonces no hago otra cosa que manchar lienzos y  tableros, y escribir música de vez en cuando para mi solaz.


         Tienes un estilo propio muy particular donde predominan los colores fríos y las líneas rectas que se cortan unas a otras con las que, sin embargo, eres perfectamente capaz de crear sensación de volúmenes, texturas  y profundidad. ¿Siempre ha sido así o has llegado a este estilo a través del tiempo? ¿Cómo era tu obra anterior?
No pasarán

Estos últimos cuatro años estoy pintando con plena dedicación, años en los que persigo sin descanso mi expresión personal.  Mucho antes, de forma esporádica pintaba óleos impresionistas, demasiado coloristas, y retratos a lápiz.  Estudiando la carrera en Madrid visitaba los museos. Aprendí mucho en el Museo Sorolla, en la calle Martínez Campos. Más que el color y la luz, me hipnotizaban aquéllas pinceladas limpias, decididas, constructoras.  

Me gusta que se vean bien las pinceladas en los cuadros, los realismos fotográficos no me interesan.  La manera en que aplica las pinceladas dice mucho del carácter de un pintor. Los azules, grisáceos, verdes y lilas predominan en mi paleta porque me reconfortan y me invitan a la reflexión. Además, el acrílico es de por sí un medio brillante que se acomoda bastante bien a mi gusto estético. Intento pintar con tonos cálidos, apagados, y la temperatura va bajando sin quererlo. Si intentara copiar la realidad sería más disciplinado con el color, pero me importa más la realidad que se crea en el cuadro,  y esa realidad, hoy por hoy, es fría.
Empopada
Con pinceladas rectas y veladuras con mucha agua compongo mosaicos geométricos, irregulares, imágenes un tanto desfiguradas que imagino reflejadas en espejos. A veces aprovecho retazos de colores y formas de un cuadro malogrado para utilizarlos en otro que pinto encima, y me dejo sorprender. Me fascinan la luz y la geometría de los vitrales policromados de las viejas catedrales.  
 Muchos artistas me dicen que aprendieron a pintar copiando a sus pintores favoritos, ¿cuáles son los tuyos?  ¿Han influido en tu trabajo?
Hay muchos pintores que me gustan
, pero mis favoritos, y los que sin duda me influyen, son: El Greco, Sorolla, Cezanne, Matisse, Franz Marc, Lucien Freud. Son pintores verdaderos que me abren muchas ventanas.
       Lo que más me ha llamado la atención de tu obra es la profundidad psicológica que consigues en tus retratos. Tu autorretrato  por ejemplo, contemplándolo casi podemos intuir tu personalidad. ¿Es importante conocer al modelo previamente o consigues sacar toda esa información que nos transmites sólo plasmando sus rasgos en el lienzo?
Retrato de Celia

Para mí es forzoso el diálogo con la persona retratada, no necesariamente durante la ejecución de la obra. Me gusta pintar a solas. Conocer a una persona, conocer su voz, sus gestos, el movimiento de su cuerpo, algo de su historia, es importante para elegir luego los colores, las líneas y las formas que me van a permitir identificarla en el lienzo. El parecido cabal, fotográfico, no es un factor decisivo para un buen retrato. Algunos autorretratos de Francis Bacon, por ejemplo, van mucho más lejos que las fotografías de Francis Bacon. Uno de los caminos que me tientan, de los infinitos que tiene la pintura, es el de retratista.

Retrato de Francisco

        A menudo tus personajes aparecen en movimiento pero reflexivos, como tus obras sobre tauromaquia  o tus golfistas. ¿No supone un reto extra el lograr esta combinación?

El movimiento es vida. Todo se mueve, y lo que no, lo mueve la Tierra en su trepidante viaje alrededor del sol. Hay otro movimiento, el de los seres vivos, un movimiento que es interior. El coro de sirenas de esta civilización tecnificada me seduce a quedarme quieto, porque el estado del bienestar aspira a dármelo todo hecho. Pero el estado del bienestar tiene que ser un punto de partida, un medio para hacer cosas, para moverse, no el paraíso adormecedor que intenta inmovilizarme por dentro. El movimiento que intento reflejar en mi pintura es el interior, y no me entorpece la reflexión porque sé por dónde me muevo. Voy por el camino de la pintura, y pinto rápido, me equivoco mucho, pero no me doy tregua. Algún día quizá sea capaz de pintar cuadros con un movimiento equilibrado. El movimiento y los colores fríos me mantienen despierto y alerta.
        El mar aparece a menudo en tus obras, ¿qué supone el mar como tema en tu trayectoria?
Dársena

Casi todo. El mar sustenta mi pintura de aprendiz incluso cuando no lo pinto. El mar hace mis cuadros fríos y azules. La Tierra no tiene color tierra, es azul ultramar. El viento se desplaza por la superficie del mar con total libertad, sin obstáculos. Cuando en alta mar no hay viento y las olas desaparecen es como si el mundo se acabara. (Me vienen a la mente dos imágenes terribles de la civilización tecnificada y del bienestar: el final de la película “El Show de Truman”, cuando el bauprés del pequeño balandro en el que el protagonista huye choca contra un cielo vertical, de mentira, pintado con nubes, y los experimentos con bombas en los archipiélagos de coral).  Pero la fría luz del cielo real sigue llegando a la superficie del mar, generando miríadas de reflejos vivos, mosaicos de cristales en continuo movimiento. No soy pintor de marinas convencionales. Mi pintura es marina. La tentación de la pintura abstracta me viene del mar.

Resistente

Otro gran tema que encontramos  es el mundo animal. La belleza salvaje de los lobos,  el movimiento sinuoso del delfín,  la fuerza del caballo….¿por qué forman parte de tu obra, qué te  atrae de ellos?
Los animales no son inocentes ni malvados. Se conducen por un crudo instinto. Pero los animales, sin saberlo, son maestros de la naturaleza. Me gustan porque son lo que son, no tienen dobleces ni conciencia del tiempo. Su existencia me confirma mi idea del paraíso. Sucede que la sociedad tecnificada se obstina en la creación de un mundo artificial para todos, acotando la naturaleza en parques protegidos y condenando a muchos animales a la esclavitud de vivir sin espacios. Tengo un par de retratos de mi gato. No lo traje yo a casa, fue mi hija. Me resulta difícil pintar a los animales, no me es posible dialogar con ellos, pero pintándolos me siento más próximo a la naturaleza.  Si Francisco de Asís hubiera sido pintor, hubiera hecho unos retratos fantásticos
de animales.
       Y por último Paco, ¿en qué proyecto estás trabajando actualmente? ¿Dónde podremos verlo?
Salto

El único proyecto en el que estoy inmerso desde que tomé la decisión de ser pintor es lograr una obra personal y honesta. Respecto a los otros proyectos, a los afanes en los que estoy metido para sacar rendimiento a mi pintura, te diré que me acaban de ofrecer  un contrato para colaborar con una cadena de hoteles en los que se vende arte. 

También parece que se está gestando una exposición individual para la próxima primavera aquí, en Murcia. Pero mis afanes son a corto plazo, ventas puntuales a clientes ocasionales, cuadros por encargo, y unos pocos que expongo en tiendas de decoración (que con la maldita crisis van cerrando).

De vez en cuando algunos se van a
 extranjero con una galería de Madrid. Si hay alguien interesado en ver lo que hago tiene que acudir a mi blog. Ahí lo subo todo, incluso obras que ya no se pueden ver, al haber pintado encima de ellas una, dos y hasta tres más. Las dejo para recordar cómo no debo pintar, para aprender de mis errores (en mi blog no hago política: no oculto nada). Lo cierto es que ignoro en qué cuadros se encuentran otros que ya sólo pueden verse en el blog. Algunos desconozco si los vendí o quedaron errados y ocultos debajo de otros, porque no los encuentro. Lo digo ahora: de cada tres cuadros que pinto salvo uno. Me queda mucho por pintar, es verdad.

Retrato de mi gato

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Cuando Paco me comentó que sólo llevaba cuatro años pintando casi no me lo pude creer. Mi trabajo me ha permitido conocer a muchos artistas y estudiar su evolución pero nunca había visto algo así porque Paco, sobra decirlo, tiene un dominio excelente de la técnica pero sobre todo posee un estilo tan personal y tan definido que lo normal es que le hubiera llevado muchos más años llegar a él. Pero cuando charlando me cuenta su historia todo se ve más claro. Es necesario poseer una gran madurez (y ésta no siempre viene con la edad) y mucho valor para dar un giro radical a nuestras vidas y esto es, claramente, lo que refleja su obra: confianza, coraje, un profundo  autoconocimiento y, sobre todo, el íntimo deseo de ser digno y honesto con el mundo que le rodea pero también, y muy especialmente, consigo mismo. Y esto, sin duda, lo ha logrado.
Para conocer a fondo la obra de Paco Navarro y ver todas sus nuevas obras podéís visitar su blog.

Paco, mucha suerte con tu trabajo y con tus nuevos proyectos, muchísimas gracias por haber compartido con nosotros un poco de tu trabajo y de tu historia.

Información proporcionada por el Blog de Ana Trigo (www.anatrigo.es)

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