Entrevista a Manuel Maqueda Merino


Manuel Maqueda en su estudio.


La fuente de la juventud. 0.40 X 0.50 cm.
Tinta y pigmentos sobre papel. 2011

Comienza el nuevo curso y con él retomamos nuestras entrevistas a profesionales del mundo del Arte.

En esta ocasión tenemos con nosotros a Manuel Maqueda Merino, un artista que me sorprendió desde que conocí su trabajo por la fuerza que transmiten sus imágenes y por la originalidad de sus temas, y que además es profesor de caligrafía china en Casa Asia, una faceta igual de fascinante.

Cuéntanos Manuel, ¿a qué te dedicas?

Principalmente a la pintura aunque resulte difícil vender. La situación actual del mercado del arte es confusa y distorsionada, debido a la servidumbre hacia el poder económico de los que lo manejan y a la falta de una ley de mecenazgo.
Mi posición es periférica a las instituciones y galerías de arte, y eso me obliga a vender lo que hago directamente. Afortunadamente desde mis inicios en los años 70 me dediqué al diseño e interiorismo, a dibujar y diseñar arquitectura, y eso me ha permitido llegar hasta aquí.
He valorado más la vida artística que el propio Arte. Durante un prolongado tiempo estuve retirado en el campo, prescindiendo de cualquier tipo de lujo . Una forma de vida que sigo manteniendo.
Como diseñador he participado en proyectos de cierta relevancia como el de la Expo,92 de Sevilla, que me ha proporcionado tranquilidad en algunos momentos para poder continuar pintando.
El resultado es que acumulo una gran cantidad de obra (sobre 10.000 pinturas) habiéndome movido en todos los «estilos» con plena libertad.

¿Cuándo descubriste tu vocación como artista?

No fue un descubrimiento. Desde niño he gozado de una gran facilidad para dibujar lo que quería sin esforzarme. Mi madre escribía poesía y tenía una gran sensibilidad desarrollada hacia el arte, y fue mi precursora. En mi infancia tuve graves problemas como estudiante y lo único que me salvaba era el dibujo. La pintura fue tirando de mí marcándome el camino. Así que no fue una elección.
Es una forma de vida muy dura y no acabo de comprender por qué hay tanta gente empecinada en ser «artista». Alguna satisfacción me ha dado poseer esta virtud pero hoy después de más de 40 años dedicado a esto, sigo sin ver la compensación. La falta de seguridad económica, el pánico a la indigencia y la falta de comprensión me han acompañado siempre. Es otra forma de vida a la que tienes que acostumbrarte; o la aceptas o pereces. No hay salida ni vuelta atrás.

¿Dónde te has formado?

Oficialmente en las Escuelas de Artes y Oficios de Madrid y Cádiz entre 1969 y 1975, pero mi verdadera formación ha sido el estudio de los grandes maestros. Copiando al principio, interpretando después. No hay límite en la formación. Hoy sigo descubriendo obras de arte que no se conocen oficialmente. El mundo de la pintura está condicionado por lo que los «expertos» nos muestran como válido. Esto da como resultado, que una infinidad de obras de todos los tiempos y culturas que son verdadera fuente de inspiración y de conocimiento, estén condenadas al anonimato.

Además de tu labor artística también impartes cursos sobre caligrafía china en Casa Asia, ¿cómo entraste en contacto con este arte milenario y qué influencia ha tenido en tu obra?

Todo empezó hace ya 15 años aprendiendo Tai Chi, de ahí pasé a estudiar el pensamiento Chino antiguo y su forma de expresarse a través de la pintura y la caligrafía. Fue como abrir una puerta y encontrar otro mundo totalmente desconocido e inexplorado. Durante 10 años he trabajado exclusivamente con pinceles chinos, papel de arroz y tinta. De toda su inmensa riqueza me he centrado en la dinastía Sung correspondiente al año mil de nuestra era y más concretamente en La Escuela de Trazo Libre que es equiparable a nuestro Renacimiento, iniciado 400 años después. Esta práctica me ha permitido «entender» la pincelada de El Bosco, El Greco o Goya, ya que muchas veces usaban los pinceles como los chinos de aquel tiempo. Desde hace 4 años he «vuelto» a Occidente aplicando el nuevo conocimiento y los resultados no dejan de sorprenderme. Nunca antes he estado tan seguro de mi pintura.

¿Qué es lo que más valoras de tu trabajo?

La espontaneidad a partir de la observación y la comprensión.

¿En qué estás trabajando actualmente y cuál es tu próximo proyecto?

Estoy terminando una serie que interpreta una pintura de Lucas Cranach llamada «La fuente de la juventud». Es un tema que sigue vigente y que representa a un grupo de mujeres de edad avanzada que se bañan en una fuente de aguas milagrosas que las vuelve jóvenes. Simultáneamente, trabajo en otras series que aún no están cerradas. Desde Octubre hasta Enero, hay ya programados unos nuevos cursos en Casa Asia en los que enseño las técnicas pictóricas chinas y muestro la gran influencia que han tenido en el arte occidental desde el S. XVIII hasta nuestros días.

***

Muchas gracias, Manuel, por haber compartido con nosotros un poco de tu trabajo y por acercarnos algo más a la figura del artista, al fin y al cabo el Arte simplemente no existiría sin vuestro talento. Desde aquí te deseamos mucha suerte con tus nuevos proyectos para que podamos seguir disfrutando de tu obra.

N. El trabajo de Manuel Maqueda ha sido para mí una gran sorpresa, hacía tiempo que no me encontraba con artistas contemporáneos que reinterpretaran a los clásicos y que además lo hicieran marcando con fuerza su propio estilo. Podéis conocer su obra más a fondo aquí. Y aquí podéis acceder a sus cursos de caligrafía china.

Información proporcionada por el Blog de Ana Trigo (www.anatrigo.es)

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