La luz en los cuadros de Vermeer


Johannes Vermeer
Mujer con Aguamanil. Hacia 1664-65
Óleo sobre lienzo, 45,7 x 40,6 cm
Metropolitan Museum, New York

Siempre he pensado que la magia existe y que se manifiesta de formas tan sutiles que muchas veces pasa desapercibida. Este es el caso de la luz en los cuadros de Vermeer.

Considerado como uno de los grandes maestros en el tratamiento de la luz Vermeer hace en esta espléndida obra un extraordinario alarde de su enorme talento. ¿De dónde surge la luz? Aunque la fuente principal parece ser la ventana basta con fijarnos detenidamente para comprobar que no es exactamente así. La luz surge de la ventana pero tambien del resto del cuadro, de las paredes, incluso del rostro de la joven y parece envolvernos haciéndonos formar parte de la escena que estamos contemplando.

Como casi todas las mujeres que pinta Vermeer esta «Mujer con aguamanil» permanece ausente a nuestra presencia, totalmente absorta en su tarea, mostrando la concentración en un rostro sereno. Está abriendo o quizás cerrando una ventana mientras que con la otra mano sostiene un aguamanil. Sabemos por la calidad de la tela de su vestido y su tocado que no es una criada, sino un ama de casa y los elementos decorativos que aparecen en el cuadro nos hablan de su holgada posición económica ya que tanto el mapa que cuelga de la pared como la rica tela que cubre la mesa eran objetos muy valiosos en el siglo XVII. De hecho los mapas y los tejidos costosos (habitualmente sobre una mesa que se interpone entre el espectador y la figura representada) son una constante habitual en la pintura de Vermeer que pinta para una reciente y próspera burguesía holandesa que decora sus hogares con cuadros de escenas cotidianas de carácter íntimo.

Sin embargo no nos encontramos ante una escena cotidiana habitual. A través de más de 300 años Vermeer nos habla con un lenguaje no muy evidente a los ojos del espectador contemporáneo. ¿Con qué intención fue pintado el cuadro? ¿Qué mensaje intenta transmitirnos?

No es difícil de descifrar si nos fijamos en dos importantes elementos del cuadro: el joyero de madera entreabierto que reposa sobre la mesa y la vidriera de la ventana. El joyero en la pintura holandesa simboliza la vanidad y la coquetería, mientras que en la ventana aparece representada una alegoría de la templanza y la moderación, una de las virtudes cardinales. Con su mirada baja fija en la vidriera, sujetando el aguamanil (el agua simboliza la pureza) y obviando el joyero la joven ama burguesa parece haber elegido la virtud y la humildad a la siempre reprochable vanidad.

Aunque este género de pintura moralizante es muy frecuente en la pintura holandesa de la época sólo Vermeer utiliza la simbología de manera tan inapreciable y elegante. Los temas de sus obras, los colores, la luz, la belleza de sus composiciones hacen de sus obras unas de las más hermosas de la Historia del Arte.

En este mundo existen cosas maravillosas que hacen de él un lugar un poco mejor, como las bellísimas imágenes plasmadas en sus lienzos. Es por esto que creo que la magia existe en la luz de los cuadros de Vermeer.

Información proporcionada por el Blog de Ana Trigo (www.anatrigo.es)

3 Comments

  • El cuadro es maravilloso,la luz es especial.

    De admirar por siempre.

    Saludos desde Argentina.
  • Anonymous
    Podrias recomendarme algun libro (si es que existe!) sobre la simbologia en el arte? sobre todo pienso en pintura y escultura, los significados desconocidos por nuestro tiempo de las cosas. Por ejemplo, en la edad media un perro en un cuadro significaba algo, un pajarillo otra cosa, en el siglo XVI habia otros significados para otras cosas... no se si me explico. Si tuvieras algun libro que explicase todo eso y me indicases cual es, te lo agradeceria, llevo mucho tiempo buscando y no he encontrado ninguno que hable de lo que quiero.
  • Es una obra espléndida.
    Había reparado en la vidriera, y la delicadeza del reflejo de la dama, no tanto en cómo emana la luz de toda la obra.
    Tus explicaciones son maravillosas, y ayudan a apreciar con mayor criterio esa belleza que en ocasiones aunque está, pasa desapercibida.
    Gracias.

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