Nefertiti o La belleza ha llegado

Me apresuré por los sinuosos pasillos del museo. Dejaba atrás estatuillas, esculturas, sarcófagos y relieves de un valor y belleza impresionantes. Ya tendría tiempo de verlos más tarde. A medida que iba descubriendo las salas mi expectación se iba haciendo más fuerte. Me sentía como una niña a punto de hacer un gran descubrimiento. Y de repente la encontré. Allí estaba. Protegida tras una urna de cristal perfectamente iluminada dominando con su imponente presencia toda la estancia. La reina más hermosa de Egipto. Nefertiti.

No había nadie más en la sala. Me acerqué lentamente hasta situarme frente a ella. Era realmente bellísima. A sus grandes ojos parecía asomar una sabiduría antigua y profunda. Todo su rostro transmitía serenidad y calma. La elegancia verdadera, la que pervive al paso de las modas y de los siglos. Durante un breve instante perdí la conciencia del tiempo y del espacio. Estaba en Egipto en el Imperio Nuevo y una reina joven y poderosa se hallaba frente a mí. Entendí entonces que el significado de su nombre no podía ser más apropiado: Nfrt.y.ty La belleza ha llegado.

Entonces el resto del grupo irrumpió en la sala y el encanto se rompió. El silencio desapareció en post de las exclamaciones de admiración y los click de las cámaras digitales. No pude evitar una leve sonrisa agradeciendo aquel instante a solas con la hermosa reina Nefertiti.


Busto de Nefertiti.
XVIII Dinastía. Hacia 1340 a.C. Período de Tell-el-Amarna
Caliza y yeso. Atura 48 cm
Altes Museum, Berlín

Información proporcionada por el Blog de Ana Trigo (www.anatrigo.es)