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Ushebtis: los sirvientes del Más Allá en el Antiguo Egipto

 

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Ushebti es un término egipcio que significa «los que responden» y son pequeñas estatuas que en el Antiguo Egipto se depositaban en la tumba del difunto. La mayoría estaban hechas de fayenza, madera o piedra aunque los más valiosos estaban tallados en lapislázuli. Su cometido en la religión y mitología egipcia era servirle al difunto en el Aaru (el Paraíso de la mitología egipcia), ya que los egipcios pensaban que estas estatuillas trabajarían para ellos en la otra vida.

Su nombre varió a medida que la lengua egipcia fue evolucionando. Se denominaron shabtis durante el Imperio Medio, shauabtis en el Imperio Nuevo y ushebtis a partir del Periodo tardío de Egipto.

Los ejemplares más antiguos proceden de la tumba de Gua en Bersha, que vivió durante el Imperio Medio.

Generalmente eran figuras momiformes, a imagen del difunto, portando una azada y, a veces, un saco a la espalda. En el Imperio Medio llevaban inscrito el ensalmo 472 de los Textos de los Sarcófagos; durante el Imperio Nuevo, en la parte delantera tenían escrito el capítulo VI del Libro de los Muertos que, recitándolo, “les dotaba de vida” y así podían trabajar en lugar del difunto.

El número de ushebtis depositados en las tumbas varió según la época e importancia del personaje. Algunos enterramientos del Imperio Nuevo poseían 365 ushebtis, o más, correspondientes a cada día del año; se encontraron más de cuatrocientos en la tumba del faraón Tutanjamón (Tutankamon), en la de Sethy I más de setecientos, y en la de Taharqo más de un millar.

Los precedentes de estas estatuillas se encuentran en las primitivas prácticas de ejecuciones rituales. Durante la dinastía I, el faraón Dyer fue inhumado junto a su esposa, y en las inmediaciones se hallaron más de trescientos sirvientes. Al finalizar la dinastía II, los sacrificios rituales fueron reemplazados por simbólicas reproducciones grabadas en los muros de las tumbas, estatuillas de portadores de ofrendas y sirvientes representando diversos oficios. A partir del Imperio Medio se impone el empleo de ushebtis.

Son relativamente fáciles de encontrar. Se encuentran en numerosos museos como el British Museu, el Louvre, el Museo Egipcio de Berlín, el Met de Nueva York, etc. También, a menudo, salen a la venta en casas de antigüedades o de subastas.

 

Las joyas modernistas de Lluis Masriera

Imágenes: joyería modernista y art noveau de Lluis Masriera

Si pensamos en joyería modernista probablemente estaremos pensando en el genial Rene Lalique y sus bellísimas creaciones.

Pero no fue el único joyero que destacó en este estilo. En España tuvimos nuestro propio René Lalique. Su nombre: Lluis Masriera. 

Perteneciente a una de las sagas artísticas más fecundas e importantes de la Barcelona del siglo XIX, Lluís fue un personaje polifacético (pintor, dramaturgo, coleccionista e incluso editó su propia revista). Hoy día, sin embargo, es recordado sobre todo como orfebre, por la revolución que desencadenó en la joyería modernista catalana. Su despegue tuvo lugar en 1901: las piezas que expuso entonces causaron furor, gracias a las deslumbrantes novedades que allí se ofrecían, ya que por un lado se daba una renovación a nivel material y técnico, pero por otro insufló aire nuevo en el repertorio temático, en sintonía con el Simbolismo: libélulas, dragones, serpientes, etc., pero también la mujer.

Efectivamente, el gran tema de sus joyas fue la figura femenina, que al principio mostró de cuerpo entero, sosteniendo una perla a manera de lágrima, como si fueran hadas o ninfas; pero posteriormente se centró en el busto femenino de perfil, que recordaba a los retratos de damas del Renacimiento, ataviado con cofia, túnica y pedrería, y enmarcado en una estructura circular. De hecho, este colgante llegó a ser el símbolo de la casa, por su singularidad, sin parangón en la escuela francesa.

El valor económico de estas obras no es bajo. Al valor de las piedras preciosas hay que sumar el valor artístico y el histórico y, por supuesto, la alta demanda de estas escasas piezas.

¿Crees que puedes tener una joya de Luis Masriera en casa? ¿Quieres conocer su precio en el mercado?

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