The Frick Collection

Henry Clay Frick tenía 30 años la primera vez que visitó Europa. Iba acompañado de otros jóvenes de la alta sociedad de Nueva York como George Mellon y Frank Cowen, sin embargo para él aquel viaje era muy especial. Había nacido en el seno de una familia muy humilde y con gran esfuerzo había conseguido amasar una considerable fortuna y labrarse un prometedor futuro aunque en aquel momento probablemente ni él mismo podía imaginar que se convertiría en uno de los grandes magnates de Estados Unidos y en uno de los hombres más ricos de su época.

En su viaje a Europa visitó las ciudades con las que había soñado desde niño, conoció los museos europeos y sobre todo entró en contacto con las grandes colecciones privadas de arte como la londinense Wallace Collection. Aquello le impresionó profundamente y comenzó a soñar con la idea de formar su propia colección y algún día exponerla al público.

Es así como The Frick Collection fue creciendo poco a poco y ganando en calidad a medida que el propio Frick se hacía más experto en Arte y su fortuna aumentaba. Él mismo elegía cuidadosamente cada pieza que adquiría. Frick hizo del coleccionismo su gran pasión y del Arte un frecuente refugio ante los duros golpes que le dio la vida. A menudo las obras que escogía eran un reflejo de sus experiencias personales.

Antes de morir Henry Clay Frick estableció que tanto la gran mansión que había sido su hogar como todas sus obras de arte se constituirían en The Frick Collection que tras la muerte de su esposa abriría sus puertas al público.

En el excelente libro que estoy leyendo, Buscadores de Belleza, las autoras Mª Dolores Jiménez Blanco y Cindy Mack, dedican un capítulo a la Colección Frick, uno de los museos más importantes de Estados Unidos y una de las mejores colecciones privadas del mundo.

Web de la Colección Frick


Henry Clay Frick en la galería oeste de la mansión Frick.
Sir Gerald Nelly, 1925.

Información proporcionada por el Blog de Ana Trigo (www.anatrigo.es)