Caspar David Friedrich

11 noviembre, 2008 | Autores, Pinturas | 3 comentarios


Friedrich, Caspar David
A bordo del velero. Hacia 1819
Óleo sobre lienzo. 71×56 cm
Museo Hermitage. San Petersburgo.

Caspar David Friedrich es sin duda uno de los grandes maestros universales del paisaje y uno de los máximos exponentes del Romanticismo Alemán. En sus años de estudio conoció a los grandes pensadores que influirían en el desarrollo del Romanticismo en Europa como Novalis y Herder. Junto a ellos interiorizaría los ideales políticos y estéticos que más tarde reflejaría en su pintura. Sus obras son la pura expresión del Romanticismo. El paisaje, cargado de un fuerte simbolismo, es en casi todos sus cuadros el gran protagonista. La naturaleza se muestra en todo su esplendor, poderosa, sobrecogedora y misteriosa representando las emociones y los sentimientos que habitan dentro del alma del ser humano tal y como las percibía el pensador romántico, siempre crítico con las ideas ilustradas y atento al mundo pasional.

De Friedrich sabemos que fue un hombre de una exquisita sensibilidad, aunque taciturno y melancólico. Sin embargo su matrimonio a los 44 años con su esposa Caroline, lo colmó de una gran e inesperada felicidad. Como tributo a su preciada compañía Friedrich la retrató en numerosas obras, como en esta. Caroline es la mujer que aparece representada y el artista se representa a sí mismo en la figura masculina.

En «A bordo del velero» Friedrich acomete una atrevida composición. La perspectiva utilizada sitúa al espectador «dentro» de la embarcación de forma que su mirada se dirige instintivamente hacia la proa del velero y más allá, a la ciudad situada en el horizonte que parece emerger de entre la niebla. Como en la mayoría de sus cuadros los personajes aparecen de espaldas al espectador contemplando el hermoso paisaje. El pintor coge con firmeza la mano de su mujer mientras el velero avanza lentamente, en un mar en calma en un ambiente tranquilo y sereno. Casi parece que podemos oir el suave sonido del viento que infla las velas y el leve avance de la embarcación a través las olas.

Probablemente el artista está haciendo referencia al «barco de la vida», motivo de gran tradición en la cultura occidental, asimilando la vida a un viaje entre este mundo y el próximo. Es así como Friedrich se retrata junto a Caroline, asiendo su mano y contemplando juntos el bello horizonte en un deseo de compartir su vida con ella para siempre.

Es por esto que dedico humildemente este artículo a Alberto y Cristina, dos excelentes amigos y mejores personas, con quienes hemos tenido la suerte de compartir momentos muy especiales. Dentro de muy poquitos días se embarcarán en la fascinante aventura que supone el matrimonio. Desde aquí Antonio y yo os deseamos toda la felicidad del mundo y os brindamos todo nuestro cariño.

¡Nos vemos el sábado!

Información proporcionada por el Blog de Ana Trigo (www.anatrigo.es)

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3 Comments
  1. Anonymous

    hmmmm baaaarco de shuuushi hmmmmm

  2. Ana Trigo

    Je, je…creo que nos gusta demasiado la comida japonesa…muy buena la asociación, nunca se me habría ocurrido ,)

  3. Liliana Lucki

    Es maravillosa la obra.

    En mis trabajos,no todos encuuentran lo escrito y los símbolos.

    Leer una pintura,lleva tiempo y esfuerzo.

    Solo es cuestion de querer ver. Los saluda desde Argentina,Liliana,

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