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¿Cuánto vale una Máquina Enigma?

7 mayo, 2014 | mercado | No hay comentarios

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Soldados alemanes utilizando una Máquina Enigma

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Hace unas semanas un cliente nos llegó con una de esas maravillosas sorpresas que a veces nos encontramos en Tasartia: una Máquina Enigma que, además, funcionaba perfectamente. Para todos los profesionales que trabajamos con la Historia, este tipo de objetos que han colaborado a construirla, suponen todo un reto y a la vez, una maravillosa recompensa. ¿Y qué es una máquina Enigma? Pues si tuviéramos que definir la Segunda Guerra Mundial en diez objetos la Máquina Enigma sería sin duda uno de ellos. En 1912 el ingeniero alemán  Arthur Scherbius y su amigo Richard Ritter fundaron una empresa de ingeniería y crearon la Máquina Enigma con la finalidad de venderla a las empresas para evitar el espionaje industrial. La máquina iba en una caja de dimensiones 34cm x 28cm x 15cm, pesaba unos 12 kg y servía para enviar mensajes cifrados basándose en el sistema de Vigenère que, básicamente, sustituía unas letras por otras. Sin embargo, pocas empresas se mostraron interesadas y la empresa estuvo a punto de cerrar sus puertas. Sin embargo, en 1923, el Ejército Alemán descubrió que durante la Primera Guerra Mundial sus sistemas de codificación habían sido descifrados con lo que, no dudó en hacer un encargo de 30.000 de estas nuevas máquinas, en apariencia inexpugnables. Durante años, los alemanes la usaron para comunicarse sin que los aliados pudieran descifrar los códigos hasta que finalmente el matemático y padre de la informática moderna, Alan Turing, consiguió «romper» los sistemas de codificación. Con ello, los aliados pudieron por fin adelantarse a los movimientos alemanes y ganar posiciones en una guerra que, hasta entonces, les era claramente desfavorable. Y bien, ¿cuánto vale una máquina Enigma? Pues depende. En primer lugar, de su estado de conservación y de si ésta sigue funcionando. La de nuestro cliente estaba en perfecto estado y funcionaba como el primer día, lo que aumentaba su valor. También tenemos que tener en cuenta la peculiaridad de cada una. Aunque todas son iguales pues se construían en serie, cada una tiene su propia historia que contar. Las que fueron utilizadas por Franco durante la Guerra Civil Española, por ejemplo, unas 70 en total, son muy especiales ya que su existencia se mantuvo en secreto hasta 2008 y fueron usadas a modo experimental por los nazis. Lógicamente cuanto más peculiar sea nuestra máquina, mayor será su valor. Si queremos venderla, es importante dirigirnos a los foros adecuados, donde encontraremos profesionales o aficionados a la Historia que sepan comprender su belleza y su verdadero valor. No en vano, estamos poniéndole precio a un pequeño trozo de la Historia. ¿Tienes una Máquina Enigma y te gustaría saber su valor? ¿Quieres comprar una?  Contacta con nosotros. 

Las muñecas de tres caras de Carl Bergner

23 abril, 2014 | mercado | No hay comentarios

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Hace unos días, una clienta nos hizo llegar para su tasación imágenes de una pieza muy especial: una preciosa muñeca de tres caras, pieza original del maestro juguetero alemán Carl Bergner.

Carl Bergner abrió a finales del siglo XIX un taller en Turingia en el que realizaba delicadas muñecas de porcelana y bisqué. Pronto, sus cuidados modelos, de una altísima calidad empezaron a tener éxito. Las muñecas de Bergner tenían rostros de líneas suaves y delicadas y, casi siempre eran rubias, de piel inmaculadamente blanca y de ojos azules o verdes, al estilo de las afortunadas niñas alemanas cuyos padres podían permitirse comprar una de estas pequeñas joyas. Iban vestidas con modelos a la moda de la época, realizados en tules, encajes y sedas e incluso se podía hacer por encargo para combinar con algún vestido de la futura propietaria. Pronto, el éxito se disparó y sus muñecas comenzaron a venderse en Londres, París y Nueva York en las tiendas más caras y selectas.

En 1904 Carl Bergner patentó un diseño que le haría famoso y que su nombre llegara a nuestros días: la famosa muñeca de tres caras. Se trataba de diseños cuyas cabezas tenían tres rostros diferentes (llorando, sonriendo y durmiendo) de modo que las niñas podían elegir qué cara ponerles, según el estado de ánimo del momento. La cabeza se giraba con un pequeño resorte, situado en la parte superior, que solía quedar oculto por el gorrito o sombrero que llevaba. Gorrito o sombrero imprescindible pues tenía otra función básica: ocultar las otras dos caras de la muñeca.

Aunque se patentó en 1904, sabemos que existieron modelos anteriores, algunos de ellos datan de finales de la década de 1890. Desde el primer momento gozaron de gran éxito y popularidad y, con seguridad, no eran pocas la niñas que soñaban con una de estas preciosas muñecas la víspera de Navidad. Su elevado precio hizo que pronto le salieran imitaciones mucho más baratas y de inferior calidad, algo que quizás no importara demasiado a las niñas a quienes les fueran regaladas.

Para saber que se trata de una muñeca de Bergner auténtica hay que comprobar que en el dorso aparezca el logotipo de su creador: las inicales C.B enmarcadas en un círculo. También debemos atender a los rasgos (siempre suaves, delicados y acordes al canon estético de la época) y a la calidad del bisqué, es decir, a la pasta con que se realizaba el rostro y las manos, que en el caso de las muñecas de Bergner eran lisas y con un acabado perfecto.

Para tasarlas es importante conocer la época en que fueron realizadas (se hicieron hasta bien entrados los años 30) y el estado de conservación de las mismas. Si vienen acompañadas por el vestido original y/o otros accesorios originales del taller como una cunita, un moisés, un monedero o «personaje» adicional (por ejemplo, se hicieron versiones al estilo de Caperucita Roja que iban acompañadas de un lobo) su rareza aumenta considerablemente, así como su precio. 

Aunque fueron muy populares en su momento, no son muchas las muñecas de tres caras que han llegado hasta nosotros. Quedan algunas, en familias en las que han ido pasando de madres a hijas, siempre como un importante tesoro a conservar. Actualmente, con el auge del coleccionismo de juguetes vintage, están teniendo un nuevo pequeño momento de gloria y no son pocos los aficionados que las buscan con afán en anticuarios, almonedas y salas de subastas.

Y es que, de alguna forma, estas preciosas muñecas siguen manteniendo la misma fascinación que ejercían sobre las niñas más de cien años atrás.

¿Tienes alguna muñeca de Carl Bergner y te gustaría saber su valor? ¿Eres coleccionista y te gustaría hacerte con una? Contacta con nosotros, en Tasartia ofrecemos ambos servicios.

N. Las imágenes han sido seleccionadas de Internet. Nunca publicamos fotografías de las obras de nuestros clientes a no ser que contemos con su aprobación expresa.

 

 

Aparece uno de los huevos Fabergé perdidos

22 abril, 2014 | mercado | 1 comentario

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El huevo Fabergé encontrado por un chatarrero americano está valorado en 20 millones de euros.

Hace algunas semanas hablábamos sobre la incógnita de los huevos Fabergé desparecidos.

Pues bien, hoy parece haberse despejado el misterio sobre uno de ellos, el que el zar Alejandro III regaló a su esposa María Feodorovna en la Pascua de 1887.

Compartimos este interesante artículo.

Cuando un chatarrero del medio oeste de Estados Unidos compró un ornamento dorado en un mercado de baratijas, nunca pensó que era el propietario de un huevo Fabergé de 20 millones de dólares que perteneció a la corte imperial rusa.

En un misterio acorde con la tumultuosa historia de la ostentosa élite rusa, el huevo dorado de ocho centímetros de altura salió de San Petersburgo tras la Revolución Bolchevique de 1917 y luego desapareció durante décadas en Estados Unidos.

Un hombre no identificado de Estados Unidos lo encontró cuando buscaba gangas de oro y lo compró por 14.000 dólares, esperando ganar algo de dinero vendiéndolo para su fundición.

Pero nadie se lo compró al pensar que el precio del reloj y las gemas colocadas en su interior era excesivo. Desesperado, recurrió a Internet y entonces se dio cuenta de que podía tener el huevo que el zar Alejandro III regaló a su esposa, Maria Feodorovna, por Pascua en 1887.

Cuando el chatarrero se puso en contacto con la casa de antigüedades londinense Wartski, quedó conmocionado. «Se le quedó la boca seca del miedo, simplemente no podía hablar. Un hombre con vaqueros, zapatillas y una camiseta lisa me enseñó fotos de un huevo del periodo imperial. Sabía que era auténtico», dijo a Reuters Kieran McCarthy, director de la casa de antigüedades Wartski.

«Estaba totalmente fuera de si – no podía creer el tesoro que tenía», dijo McCarthy, que luego viajó a un pequeño pueblo en el medio oeste de EEUU para inspeccionar el huevo en la casa de su nuevo dueño. Wartski adquirió la pieza en nombre de un coleccionista privado. McCarthy dijo que no podía revelar la identidad del hombre que encontró la pieza, el precio de venta o el nombre del coleccionista, aunque indicó que éste último no es ruso.

Reuters no pudo verificar la historia sin tener las identidades de los implicados y cuando se le preguntó si quizá era un relato demasiado fantástico para ser realidad, McCarthy respondió: «Somos marchantes de antigüedades así que dudamos de todo pero esta historia es tan fantástica que no puedes inventártela – está más allá de la ficción y en la leyenda del comercio de antigüedades. No hay nada que se le parezca».

Fuente: ABC

¿Cuál de estos dos "caravaggios" es auténtico?

4 abril, 2014 | mercado | No hay comentarios

 

¿Cuál de estos dos ‘caravaggios’ no es auténtico?

 

 

 

 

 

 

Hoy compartimos este interesante artículo sobre los grandes debates de autoría que tanto nos apasionan en Tasartia y que tiene a todo el equipo dividido. Y tú, ¿qué opinas?

A finales del siglo XVI, en los mismos años en los que Shakespeare escribía Hamlet, Caravaggio pintó un soberbio San Francisco en místico diálogo con una calavera. La interpretación del tema fue tan revolucionaria que en vida del artista, y también tras su muerte, se crearon infinidad de copias.

Más de 450 años después este éxito trae de cabeza a los estudiosos del genio toscano, que se enfrentan a uno de los dilemas pictóricos más apasionantes de los últimos tiempos.

Estos días, dos versiones, casi idénticas, de San Francisco meditando, de Caravaggio, dividen a los estudiosos. Aunque tal vez, por fin, se pueda salir de dudas. De momento, y de forma excepcional, es posible contemplarlas juntas hasta el 6 de abril en el Museo de Arte de Muscarelle en Williamsburg (Virginia, Estados Unidos). A finales de mes viajarán al Museo de Bellas Artes de Boston. Ahora bien, después de todo este tiempo las preguntas continúan ahí. ¿Cuál de estas dos pinturas se creó primero? ¿Por quién? ¿Cuál es la de Caravaggio y cuál la del admirador? ¿O es que quizá las dos proceden de los pinceles del maestro barroco? En caso contrario, ¿cómo distinguir la original de la copia? ¿Serían capaces de escoger una?

Recurramos al presente y a la historia. Las pinturas de San Francisco proceden de la iglesia de Santa María de la Concepción de los Capuchinos (Santa Maria della Concezione dei Cappuccini) en Roma (imagen de la izquierda) y del Museo Civico de la ciudad de Carpineto Romano (fotografía de la derecha). La atribución de la versión de los Capuchinos ha estado en el aire desde que en 1908, el entonces director de la galería Borghese, Giulio Cantalamessa, la señaló como obra original de Caravaggio. Pero la estudiosa Maria Vittoria Brugnoli cambió el paso en 1970. Afirmó que la auténtica era la de Carpineto Romano (que se había descubierto dos años antes) mientras que la de los Capuchinos era una copia posterior.

Desde entonces, los trabajos han ido en casi todas las direcciones. En 2000, cuenta la publicación The Art Newspaper, los rayos X revelaron que la capucha del San Francisco de Carpineto había sido alterada. Tenía una modificación hecha por el pintor, un pentimento, que suele ser una evidencia de autenticidad. Pero ese cambio se había trazado con la pintura terminada y seca. Algo inusual. ¿Entonces?

Los expertos siguieron analizando la tela de Carpineto y descubrieron que tras la pintura se oculta el bosquejo de un San Francisco de la mitad del tamaño del que ahora es visible. Un proceder bastante extraño para Caravaggio, que pocas veces daba marcha atrás en sus intenciones.

La conclusión a la que han llegado los estudiosos es que, por ahora, no hay conclusión posible. Tal vez a los lectores del blog les ayude la comparación entre las dos imágenes digitales. De momento, los visitantes de la exposición en el museo de Muscarelle han votado. El 40% prefiere la versión de Carpineto. ¿Acierta?

 

Fuente: El País.

Visita el Museo del Prado desde tu tablet

24 marzo, 2014 | mercado | No hay comentarios

Hoy compartimos este interesante artículo sobre Second Canvas, la nueva aplicación del Museo del Prado, gracias a la cual se puede navegar por 14 de sus obras maestras, a las que se suma la copia de la «Gioconda», y ver sus radiografías e imágenes por infrarrojos

A los visitantes físicos del Prado se suman ahora los virtuales. Visitar lasjoyas del Museo del Prado ya es posible sin salir de casa gracias a una nueva aplicación para tabletas y smartphones que se ha presentado esta mañana en el Casón del Buen Retiro, centro de estudios del Prado. Bajo el título Second Canvas, esta innovadora herramienta, desarrollada por la empresa Madpixel, permite admirar catorce obras maestras del Prado en resolución gigapixel (ultra-HD), además demás de sesenta obras relacionadas en alta definición: gracias a unsuperzoom se aprecia hasta el más mínimo detalle de cada cuadro. Pero además uno de los atractivos de este proyecto es que se incluyen las radiografías e infarrojos de estas obras y pequeñas historias de cada uno de los detalles que hay en los cuadros.

La aplicación permite compartir las capturas que se hagan a través de las redes sociales. También es posible la conexión a la televisión. La aplicación permite crear listas personales de obras favoritas y descargar las fichas de las obras, su audioguía y detalles de las imágenes para disponer de ellos sin conexión a internet.

Second Canvas ya está disponible desde hoy, en español e inglés, en la App Store para dispositivos iOS, a un precio de 3,59 euros. Estará disponible para Android antes de verano. Las catorce obras maestras del Prado incluidas son: «Los fusilamientos», de Goya; «El sueño de Jacob», de Ribera; «Las Meninas», de Velázquez; «El caballero de la mano en el pecho», del Greco; «La Crucifixión», de Juan de Flandes; «La Anunciación», de Fra Angelico; «El cardenal», de Rafael; «Carlos V en la batalla de Mühlberg», de Tiziano; «La Inmaculada Concepción», de Tiepolo; «El Descendimiento», de Van der Weyden: «El Jardín de las Delicias», de El Bosco; «Las tres Gracias», de Rubens; «Autorretrato», de Durero; y «Judit en el banquete de Holofernes», de Rembrandt. Auunque no es una de sus obras maestras, sí es ya muy popular la copia de la «Gioconda», disponible in-app a un precio de 0,89 euros.

¿Te interesan los museos y las nuevas tecnologías? Hazte con nuetro libro Arte y museos en Internet.

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