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Venecia bajo la nieve

18 diciembre, 2013 | Navidad, Pinturas, Venecia | No hay comentarios

Ippolito Caffi
Nieve y niebla en el Gran Canal. c. 1840
Óleo sobre lienzo, 16 x 42 cm
Museo d’Arte Moderna, Ca’ Pesaro, Venecia.

Hoy traigo al blog una de mis obras favoritas, que a menudo está como fondo de pantalla en mi ordenador y que, cómo no, forma parte de la imagen de entrada a este blog.
Las vistas de Venecia de Caffi no son tan famosas como las de Canaletto o Guardi. Pero poseen, en mi opinión, el encanto de la fascinación con que los viajeros del siglo XIX, ya influenciados por los criterios estéticos del Romanticismo, descubrieron mi querida Venecia.
De esta maravillosa vista del Gran Canal, como dijo Lord Byron, la «calle más hermosa del mundo», me encanta el ambiente misterioso que el artista consigue al mezclar la nieve, con la bruma y la luz inigualable de la ciudad ducal. 
¿Hay algo más hermoso que Venecia bajo la nieve? 
Información proporcionada por el Blog de Ana Trigo (www.anatrigo.es)

Venecia nevada

10 enero, 2010 | Fotografía, Venecia | 17 comentarios


Venecia.
Fotografía

Muy dificilmente Venecia puede estar aún más hermosa de lo que ya es, pero a veces la nieve viene con sorpresas como éstas.

La foto es de Venice Daily Photo un fantástico blog que visito siempre que me entra la nostalgia de volver a Venecia…

Feliz lunes 🙂

Información proporcionada por el Blog de Ana Trigo (www.anatrigo.es)

La Revolución de la Escuela Veneciana

4 noviembre, 2009 | Autores, Pinturas, Venecia | 14 comentarios


Tiziano, Vecellio
La Venus de Urbino Antes de 1538
Óleo sobre lienzo, 119 x 165 cm
Galleria degli Uffizi, Florencia
Escuela Veneciana.


Sandro Botticelli.
El nacimiento de Venus. Hacia 1485
Témpera sobre lienzo, 172.5 x 278.5 cm
Galleria degli Uffizi, Florencia.
Cuattrocento florentino.

Apenas 50 años separan estas dos pinturas. Ambas fueron realizadas en Italia por artistas renacentitas, afrontan un tema mitológico (aparentemente) y tienen como figura principal un desnudo femenino. Sin embargo la técnica utilizada en una y otra es radicalmente distinta: en el periodo que transcurre entre la ejecución de las dos obras ha tenido lugar La Revolución de la Escuela Veneciana.

En el siglo XVI la República Veneciana, debido a su intensa actividad comercial, es uno de los lugares más cosmopolitas del mundo. Envuelta en una suave neblina los rayos de sol confieren a Venecia una luz especial y única que educa el ojo en el color y en la forma más que en los contornos y que determinará la forma de ver la realidad de los pintores venecianos.

Por primera vez los artistas van a dar más importancia al uso del color que al dibujo en sí. Desaparece, por lo tanto, la línea que delimita los contornos de las figuras a favor de una técnica de pincelada suelta, en que las formas quedan determinadas por los colores de la pintura. Esto, junto al perfeccionamiento de la técnica del óleo, dará mayor realismo a la pintura, favorecerá una mejor fusión de las figuras con el fondo y permitirá captar las texturas y el brillo de las telas y objetos.

Los lienzos se llenan de ricos tejidos y joyas con los que los artistas disfrutan experimentando y que toman como modelo las ricas vestiduras de los representantes de lejanas regiones y culturas que pasean opulentamente por la metrópoli. Nace una concepción idílica del paisaje que anticipa el tratamiento del mismo por los pintores románticos 300 años más tarde.

Los artistas de la Escuela Veneciana realizarán incluso una reinterpretación de los temas en los que conferirán una gran importancia al detalle y a la anécdota que incluirán casi siempre en sus obras. En la Venus de Urbino, por ejemplo, nuestra vista no se queda sólo en la figura de la joven desnuda sino que va más allá, a la criada que se inclina sobre el arcón quién sabe con qué propósito.

Durante más de 100 años se desarrollará en Venecia un estilo brillante y único encabezado por genios como Giorgione, Tiziano, Tintoretto o Veronés. Su pintura alcanzará una perfección y un realismo nunca antes concebidos y será ampliamente difundida a lo largo de los siglos postiores. El Arte habrá cambiado para siempre.

Información proporcionada por el Blog de Ana Trigo (www.anatrigo.es)

Venecia

17 abril, 2009 | Pinturas, Venecia | 7 comentarios


Canaletto
Palazzo Ducale e Piazza di San Marco. Hacia 1755
Óleo sobre lienzo, 51 x 83 cm
Galleria degli Uffizi, Firenze

Era de noche, hacía frío y estábamos cansados cuando, por fin, después de un larguísimo día, llegamos a Venecia. No había demasiada gente esperando el vaporetto (una especie de autobús acuático que recorre Venecia comunicando las distintas islas) así que pudimos acomodarnos junto a una de las inmensas ventanas. Me agarré del brazo de Antonio y me acurruqué junto a él. Sólo podía pensar en el momento de llegar a nuestro hotel, darme una larga ducha de agua caliente y descansar. Quizás en el trayecto podría dormir un poco. Miré distraidamente a través del ventanal. Y entonces y para siempre, me enamoré de Venecia.

El barco avanzaba lentamente a través de las aguas del Gran Canal. Los bellísimos palacios góticos tardíos venecianos aparecían tenuemente iluminados y su imagen se reflejaba en el agua. A través de sus ventanales contemplé las espectaculares arañas de cristal de roca. Las luces y los destellos del cristal en el agua se mezclaban con los colores pardos y rojizos que se adivinaban en los interiores de los palacios y se intuían en las fachadas. Absolutamente fascinante.

Al día siguiente recorrimos Venecia y me convencí de que era la ciudad más bella del mundo. Pero sobre todo recuerdo la impresionante vista del Gran Canal por la noche a nuestra llegada. Jamás he visto nada tan hermoso y le pido a Dios que no me permita olvidarlo nunca. Quizás por eso lo recuerdo cada día 🙂

Feliz Fin de Semana!!!

Información proporcionada por el Blog de Ana Trigo (www.anatrigo.es)